CARTA NÚMERO DIEZ

Así fui escribiendo mis versos, y si no, nada hubiera sido posible. El sol juega conmigo, hace como que está pero no está. Todas las cosas, me digo, están pero no están.
Es cuando nos dejamos usar por las palabras que las cosas existen, aun, las imposibles, como el amor, el goce.
Abandoné un poco la escritura y miré el mar, un largo rato, porque había sentido que esta carta podría ser un libro y eso me detuvo y descubrí el mar en esa detención.
57 años no es moco de pavo, como queriendo decir, en mi barrio, que 57 años era una cosa respetable.
En mi barrio hasta los delincuentes obtenían cierto perdón, cierto prestigio a los 57 años.
Sé que ya no vivimos en mi barrio, pero, quiero decirte, amada mía, que a mí, eso, no me importa un carajo. Porque mi barrio soy yo y el que no quiera o no pueda tenerme un poco más de respeto, ahora que tengo 57 años, lo mandaré...

Comentarios

  1. Existía una corriente poética, los signistas, que escribían con signos de puntuación. Gracias por tu visita, Odi Noyola.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Cartas a mi mujer sesenta y nueve