CARTAS A MI MUJER NUMERO TRES

Tus ideas eran todas maravillosas, se te ocurría cada cosa y yo, que era muy ambicioso, trabajaba para todas tus ideas.
Bueno así, llegamos hasta aquí.
Hoy mismo, en el acto de esta carta que, con amor y pulsión te escribo, abandono el ejército (basta de jefes) abandono la fábrica (basta de patrones) y abandono la universidad (basta de maestros).
A partir de ahora te amaré en los espacios abiertos del poema, en el mar, en las grandes ciudades extranjeras donde nadie nos conozca.

Nunca tanto amor.

Vivamos donde vivamos, a partir de ahora no nos adaptaremos a nada. Seremos siempre extranjeros. Eso vengo, en parte, a pedirte en esta carta. Un último viaje, por fin, un viaje verdadero:
Construir en los próximos 30 años, vivamos donde vivamos, digo no importa dónde sea, Madrid o Buenos Aires, vivamos donde vivamos, construir para nosotros dos y si algún otro quisiera, una muerte extranjera.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cartas a mi mujer sesenta y nueve