CARTAS A MI MUJER SEIS

Ayer perdí todo el dinero que tenía destinado para el juego. Había aguantado lo que se dice hasta ayer sin perder ni ganar un euro, pero ayer lo perdí todo. Me acosté pensando que algo me faltaba por aprender. Algo, evidentemente, no se había hecho carne en mi pensamiento, todavía debía pagar por mi psicoanálisis.
Ahora espero al señor de la toalla, todo me subleva.
Cualquier injusticia se hace carne en mí, aunque como vimos en renglones anteriores no todo pensamiento se hace carne en mí.
Estoy llegando a las más importantes conclusiones de mi vida. La verdad no sé mucho acerca de las cosas que hago o que, directamente, me pasan:
Cuando juego quiero demostrarme a mí mismo que fui un boludo trabajando tanto, cuando en una noche se podía ganar lo mismo que en muchos años trabajando. Entonces, en el juego, perdía.
Después, es cierto, en la vida ganaba casi siempre, porque todo lo hacía trabajando, pero cuando jugaba, negaba, yo también, como todo el mundo actual, el trabajo.

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