CARTAS A MI MUJER VEINTE

JUEVES, 30 DE OCTUBRE, 14:30 H.

Hoy me cuesta más escribir que días anteriores. Hace más de una hora que estoy a un metro del mar y, todavía, no he comenzado a escribir, ya me metí dos veces en el mar, pero escribir me cuesta.
Pienso sarcásticamente, lo que cuesta vale, frase que me lleva por un lado, a la publicidad que hace actualmente el Grupo Cero, tratando de enseñarle a la gente, en general, el valor del psicoanálisis y por otro lado al segundo apellido de Amelia, a la cuesta de San Vicente, a de Lucia Vicente, que sos vos, a “questa” ragazza é molto bella; partiendo la palabra, la C, podría ser la concha de mi madre, y las “huestes” de amores parecidos para desprenderme de tanto amor.
Y amor, amor de mis amores, poesía y tus piernas abiertas, siempre abiertas al sonido espectral de los tambores. El valor, terminé pensando, es lo que no se ve, por eso es fácil suprimirlo del pensamiento.
El valor de las cosas, el valor del trabajo, eso ya nadie, casi nadie lo tiene en cuenta.
De última, mi amor, lo que cuesta vale, equivale a decirme: ya soy un poeta, todos los esfuerzos, todos los sufrimientos, todo el goce, todo fue necesario.

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