CARTAS A MI MUJER VEINTICINCO


JUEVES 30 DE OCTUBRE, 18:15 H

Sé, lo he comprendido, cuando pueda convencerte a ti, millones de mujeres y algunos hombres querrán comprar lo que sólo existió para convencerte.
Si tú no me denuncias por injurias, hasta seremos ricos de tanto vender lo que no existió nunca y yo te llevaré por los grandes salones y te follaré a cada momento con los ojos, con las palabras precisas, necesarias, te follaré en cada momento en cada poema de amor, en cada ceremonia, en los funerales, en las pequeñas catástrofes de todos los días y, también, te follaré, en las tristes hebras desprendidas de los grandes dolores de la vida, aún con nosotros.
Bella de tierras extranjeras. Bella de mi país, me gustaría asegurarte que a los 80 años, también, leeremos, tranquilamente los periódicos y nos quejaremos, como cuando éramos jóvenes, del precio de las bebidas sin alcohol.
Y alguien nos mirará a los ojos y ahí viviremos un pasado, vibrante, que esté ocurriendo hoy.
Me despido, beso tus nalgas, cariñosamente, sin intención segunda, pero sí con intención tercera.
Hundo mis manos en las constelaciones del sur y arranco estas palabras con luces estelares que entrego, con serenidad, a la carne plena para sombrear tu sexo iluminado.

Me doy cuenta, me doy cuenta:
HABLÉ DE MÍ, HABLÉ DE MÍ TODO EL TIEMPO.

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