CARTAS A MI MUJER VEINTICUATRO


JUEVES 30 DE OCTUBRE, 18:15 H

Un mes rascándome los huevos, escribiendo, buceando en lo insondable. Y se lo debo a todo el mundo y sólo me lo debo a mí. Eso es lo gracioso, lo divertido de la vida humana:
Todos, cada uno por separado somos el centro del universo. Por eso, amor mío, que la mayoría de las veces no hay universo.

Amor mío, amor mío, oye cómo ruge la mar contra los muros del torreón, oye amor mío, amor mío, el ruido benéfico del goce venidero, por ejemplo de este mismo viernes a la noche, al encontrarnos en el pasillo de la casa o en alguna mirada furtiva y nos daremos cuenta que ya no somos los mismos y que podríamos, de desearlo, vivir otras vidas, amar otras realidades.

Me gusta convencerte de nada pero sólo a vos.

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