sábado, 11 de abril de 2009

CARTAS A MI MUJER TREINTA Y UNO

5 DE DICIEMBRE, LA CALLE, EL MAR

Buenos Aires es tan difícil para mí, como lo fue España hace 21 años.
Así que nada de nuevos exilios. A Buenos Aires, seguiré viniendo como un potentado que le gusta gastarse su dinero en libros, en poesía, en esas cosas y que eligió Buenos Aires, para gastarse su dinero, porque en Buenos Aires su mamá bailaba el tango en Pompeya en la crisis del 30.
Nadie podrá dudar de mi honestidad. Todo el dinero que gano en Europa lo invierto en Buenos Aires, en poesía.
Creo que he inventado un negocio que no existía.
Vivir de la poesía, darle de comer a más de cien personas con la poesía. Si no soy un genio, poco le falta.
La primera multinacional de la poesía. A la larga viviremos todos de vender el alma que no existe.
Aquí estoy, aquí estoy en Mar del Plata, la costa Atlántica de América del Sur y te recuerdo.
El trato que me dan en Buenos Aires no es mejor, es sencillamente, más realista. Soy un escritor importante y así me tratan.

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