Cartas a mi mujer cincuenta y tres

LUNES 27 DE JULIO DE 1998
ARGANDA DEL REY


-Segunda parte-

Yo pensé, por lo bajo, que a mí no me daría ninguna culpa ganar, porque el psicoanálisis me había curado de eso, así que puedo decir que por primera vez miré con cierto desprecio (menos valor) a Don Artemidoro, a él, que era un invencible, un inmortal sin embargo, la neurosis le había vencido. A mi no me va a pasar eso, y si usted no quiere que le pase lo que le pasó a Don Artemidoro, que no pudo seguir ganando porque le daba culpa, pida una entrevista psicoanalítica.
Y eso no sólo le pasa a los ganadores en el Casino, también, y a veces con mayor claridad, les pasa a los entrenadores de fútbol y a los jugadores y si no me creéis, podéis estudiar un poco a Clemente y a los muchachos que formaron parte de la Selección Española. El uno dice que la culpa la tienen los periodistas y los muchachos dicen que su mamá, por Clemente, siempre fue muy buena con ellos. Mi mamá, también fue muy buena conmigo pero, tampoco, servía para dirigir una selección de fútbol.

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