Miguel Oscar Menassa. Obra poética casitotal [1961-2011] -III-

1966



INTENTOS AUTOBIOGRÁFICOS

INTENTOS AUTOBIOGRÁFICOS
Primer intento:
Nací en un barrio, Parque Patricios; crecí sin grandes contradicciones. Un hombre es un hombre; una mujer es una mujer.

Segundo intento:
Entre sueños veía monedas de oro y un enanito encantador tocando una corneta.

Tercer intento:
Tomaba mi sopa todos los días y rompía baldosas sin cesar en el cordón de la vereda, después vinieron los tiempos de la ronda y mariquita no me toqués, que te rompo la jeta.

Cuarto intento:
Se llamaba beba, bebita corazón de limón, yo tenía diez años, ella ocho. Beba, bebita corazón de limón, vení, no seas sonsa, vamos a buscar el látigo debajo de la cama.
Hoy podría hasta no reconocerla.

Quinto intento:
Los miércoles era el día de los funerales, es decir el día de más propinas en la capilla de San Miguel; los muertos vivos, rezaban por sus muertos muertos, y ponían la guitita en la alcancía especialmente preparada.

Sexto intento:
Mi madre nació en Pompeya, cerca de una iglesia; mi padre nació en Tiro, cerca del mar, de ahí mi solemnidad. Mi madre solía contarme historias de amor.

Séptimo intento:
Yo era pulcro y me lavaba todos los días el corazón. Después vinieron los veranos violentos; y lo que pasa es que vos no te lo permitís, y a vos qué te parece, y una corbata es una corbata.

Octavo intento:
Fui vendedor ambulante, feriante, estudiante de medicina, caminador, caminador incansable, actor de teatro, psicoanalista fuera de la ley, carpintero, enamorador de viejas adineradas, en mis años juveniles, en mis violentos años juveniles. Digamos que todos estos oficios, fueron delicados, como el agua de rosas, digamos por ejemplo que me gustaría tener un caballo de carreras, como en mi infancia me hubiese gustado tener una bicicleta, un tren eléctrico y un cachorro de leopardo.
Digamos por último que me gustaría ser cantante de ópera, y lanzarles grititos de amor, desgarradores grititos de amor a las jovencitas de los primeros palcos.

Todo fue como vos y yo creíamos. No hubo soledad ni piedra dura que romper ni altura inalcanzable. Y fue entonces cuando nos condujimos de otra manera. Sin límites, sin la mala costumbre de la risa hasta el dolor.
Y nuestros amigos y enemigos comenzaron a preguntar por qué.



22 POEMAS Y LA MÁQUINA ELECTRÓNICA

EN LA CIUDAD
La soledad del parque
ha vuelto.

La soledad del niño
que no se puede dormir
pero tampoco levantar
ha vuelto.
Qué hago con ella ahora
cuando no quedan
parques que frecuentar
ni habitaciones donde dormir.

COSAS DE LA CIUDAD
Toda la gente
todo su alrededor
sus veinte años
todos la vieron jugar
jugaba a la vida
caminaba en sus sueños a la guerra.
Su madre, amante de los solitarios,
solía cantar con sus vecinos.
Un día, el otoño, se hizo frío de golpe
y ella conoció su llanto
cuando vio sorprendida
que los ríos
secaban de tristeza,
humedeció la voz de su madre,
la partida de octubre,
el canto de sus vecinos,
la fotografía de su padre.
Y así, tan dulce
como una revolución
se acostó sobre la ciudad
y abrió sus piernas
como para que todo el mundo
la amara.


A NORMA

ELLA DEL LLANTO Y MI PADRE
Ella lloraba siempre a medianoche
ocultándose entre las ramas oscuras
que se desprendían a veces
del último momento de la casa.
Detrás de mi padre
-que se levanta
en otoño temprano
para secar el agua del llanto
o beberse del cielo
el primer aliento de la mañana-
ella lloraba siempre de la misma manera.
Pero algunos días afortunados
-recuerdo en primavera-
encontraba monedas en su llanto,
corría para tenderse en el aire
y amar desesperadamente.
Cuando mi padre se levantaba
incapaz a la hora del llanto
ella, que sabía mirar alegremente
bailaba un amor a su alrededor
diciéndole mentiras.


CONSCRIPTO CLASE 40
A veces te pierdo.
No sueles estar en los ojos
de ningún marinero de mi país.
Ellos son altos
y hablan de sus mujeres
voluntariamente casadas con ellos
voluntariamente cansadas de ellos
casualmente enamoradas de otros.
Tú no apareces en sus ojos
pero en verdad
ellos no saben de ti
más que estas ganas mías de decirles:
hace tanto tiempo que no la veo
ella es dulce
como el corazón de vuestras abuelas
ella no está cansada
y, si no aparece,
es porque le gusta ser misteriosa.
Los ojos de los marineros de mi país
son de un color ronco,
mas ella, a veces, se complace
en convertirlos en tardes de verano.
Cuando esto sucede
ellos miran dulcemente
mi tremenda manera de saber estar solo
y al continuar sus caminos
se acuerdan de sus mujeres.


ATENAS
Atenas era la muchacha
que tenía un país entero en los ojos.
Los peces la remolcaron hasta más allá
de las cañas altas
y ella comenzó a sentirse sola
antes que sus ojos fuesen color país.
Solía caminar desnuda por el cielo
y decirle a Dios
que la corriese
que la mirase
Ella y los cuentos se parecían.
Cuento:
nació en el puerto
entre maderas de amor
golpeadas por hombres sucios
y una canción de golosinas.
Ella:
un día era rubia
luego nació su corazón
y los hombres le compraron juguetes.
A veces
se atrevía
hablaba de su padre.


EL TERROR DEL PUERTO
Las casas se desprendían hacia el mar
como palomas
sacudiendo sus ventanas
hacia la calle
hacia la ciudad.
Los muchachos pecaban misteriosamente
en sus cuerpos
esperando que alguna sirena tipo francia
los atrapara, para amarlos
en el fondo del mar
(ella podría besar sus hombros desnudos
y hasta sus sexos deslumbrados,
por esa voz que desconocen,
salada por el mar ,
diciéndoles palabras terribles
para sus años)
Algunos hombres silbaban.
Muchachas extranjeras
no vírgenes, pero pulcramente vestidas
miraban el mar.


LA PRIMERA INQUIETUD
En las mañanas de febrero
mes de las uvas casi todos los años
mes de las lluvias en algunos años como éste.
Cansados, percudidos por este calor insoportable
que no aguanto más, querida mía.
Alegre o desconsolado, sólo en la ciudad miserable y querida,
esperando la muchacha prohibida para el juego que haremos.
Sorprendidos
enteramente sorprendidos de nuestra indolencia
de nuestra falta de crueldad para el amor
para la firme juventud de ahora.

Febrero llueve la ciudad
maldita enamorada
dulce ciudad de Buenos Aires
donde en las mañanas uno puede
hacerse a la tarea de los nombres definitivamente aprendidos
a la tarea, de no te vayas querida
ven, juguemos juntos a la mujer y al hombre.
Desesperados. Atormentados. Enamorados. Libres.
En esta tierra ahora,
donde la lluvia hace verdes tus olores, el corazón
el exacto momento de las maravillosas palabras.
Comenzar.
Arreglar los miedos a la medida del amor.
Las lluvias a la medida del amor.


HE COMENZADO LA MAÑANA...
He comenzado la mañana
ágil y fresco
amante de las bondades naturales
de los viejos poetas
Poniendo el oído en el vientre de mi amada.
Escuchando
toda la historia de la poesía moderna
hasta el canto del río
hasta el canto de los nuevos poetas.
No hay rincón oscuro en la mañana.
Sol alto Sol fuerte Sol abierto
no respeta el amor.
-En la mañana se debe tomar café con leche-
Nada de besos de terror.
Besos de amor en la cama de los grandes poetas.
Mi mujer canta, alegre y cantora en la mañana.
Ha gozado.
El gran sol pasa de largo. Inunda la habitación vecina.


LA CALESITA JUEGO PARA NIÑOS
Recorrer las calles de mi barrio
sueltas las amarras de mi niñez
no es mi oficio.
Camino con los hombres hasta cansarlos
de tanto hablar de la ciudad
que cada día descubro
en mi amada tímida y de la provincia
en mis amigos
que se toman sus vinos y sus mujeres.
En la capacidad de la tierra.
Salto, desato el corazón
y empecinadamente invento
gestos y palabras para el amor
como los pescadores del pueblo de mi padre
redes y barcas para la pesca.
Padre ya no tiene su juventud en casa.
Su pueblo y las mujeres de su pueblo
se han perdido en Buenos Aires.
Esta ciudad que conozco no es un juego para niños.


Esta tranquilidad, esta paz, por la cual somos capaces de cometer los errores más enormes, de hacer las más felinas trampas, las traiciones más oportunas. Esta tranquilidad, esta paz, algunas veces es el amor.


LA REALIDAD JUEGA
JUEGA CON NOSOTROS
Yo he pagado mi boleto
he sacrificado mi nombre
exijo mi viaje de placer.
He hecho muecas feroces en lo real.
pero ella no se aleja de mí
más que la longitud de tu rostro.
El hombre vuelve siempre, siempre vuelve el amor.
Estupendo
los solos mueren solos
los acompañados los tercos
los sacerdotes vagabundos
los suaves mueren solos.
Nosotros, los poetas,
que guardamos aliento
para pegar sin respeto a Dios
para escupir los rostros
no debemos morir.
Morimos solos.


CONOCIMIENTO
El hombre solo, solo a la fuerza
porque tiene una gran voluntad
-me las aguanto y listo-
hace llamadas telefónicas
se deja caer voluminoso
seguramente en una cama
un diván
un suelo querido por él
por ellos.
Todos los cuentos son iguales.
La mujer sola se tiende antes de sonreír
examina sus ropas
su cuerpo disponible.
No habla. Aprieta sus piernas con dolor.
Cada cual a lo suyo como pueda
la calle a la calle
el hombre al hombre y basta.
Si te propongo el cielo no me creas.
Dame un beso ahora
luego hablamos.
El hombre solo muere de bronca un día
y nadie sabe.
La mujer sola sonríe desde hace mucho tiempo.
No habla. Aprieta sus piernas con dolor .


CAMPO ALEGRE
La tierra se enfurece o descansa
cuando las manos del campesino
se alejan corriendo velozmente al pueblo
donde mujeres abiertas como el mar
lo esperan.
Madres de amor
hembras de amor
cantan y escupen tus espaldas.
Aquí donde tu piel olorosa se agita
tú sabes del dolor de los surcos
cuando tus manos se agigantan.
El amor se agiganta.
No se te parte el corazón
La sangre no se vierte.
La revolución también espera.


DESCANSO
Vuelve el rumor
acrecienta las formas de la primavera.
Robusto calor de diciembre
despedaza los frenos.
Hierve la soledad
se quema el hambre.

Mujer sola con vestido de noche
Canta
Canta
Dulce canción para mi sueño.


ERAS JOVEN...
Eras joven
no te bastaba el amor
tus grandes ojos no bastaban.
El río, las escalinatas del río
-un río enamorado o sucio
recordado con amor, odiado
o simplemente recordado-
Una infancia sin fin
algunos nombres
y esa primitiva o heroica
manera de querer.
No bastaban
las mujeres penetrando tu cuerpo penetrado.
Detenido.
Mil caricias detenían tu cuerpo.
Los malos pensamientos no bastaban.
Vos creías que el amor
era empujar y revolver un poco
revolver por lo menos hasta encontrar palabra
una sola palabra.
Una tarde
-el sol estaba en todas partes
tu corazón de sol hasta los ojos
tus ojos, tu joven cuerpo
iluminados alegremente por el sol-
sordo como una tapia
te mataste de bronca.


ULTIMO CANTO
El tiempo pasa para los niños.
No se detiene.
Áspero golpea
de soledad en la ciudad tremenda
los corredores de la infancia.
Madre se queja por amor. Limpia el verano.
Amada vuelca su contenido en la tierra.
Esta realidad no tiene parecido.


LA MÁQUINA ELECTRÓNICA
Hubo un tiempo, mi padre, humilde ciudadano de una ciudad, creo del Oriente, me habla de él. Se llamaba el tiempo del fácil volar. Cada hombre, cada mujer, cada niño tenía su alfombra propia.
Los hombres, una alfombra azul; las mujeres, una alfombra rosa, los niños una alfombra pequeña. En aquel tiempo -según siempre me cuenta mi padre- no existían los ejecutivos. Después, dice mi padre, los hombres fueron poseídos por el demonio y fue así como el mundo conoció la confusión: los niños querían tener la alfombra rosa, las mujeres la alfombra azul y los hombres dos alfombras.
Dios se enojó mucho al ver a sus queridos hijos en tremenda confusión y una tarde, una tarde de verano, dice mi padre, quemó todas las alfombras menos una, como se hace actualmente con las banderas.
A partir de esa tarde, solamente Dios pudo volar y para los hombres vinieron, sucesivamente, las épocas de los caballos propios, de las mujeres propias, de las casas propias, de las fábricas propias.
Pero en estas épocas no ocurría lo mismo que con las alfombras, porque no había ni tantas casas, mujeres, caballos o fábricas, como para que cada uno tuviera la propia. Fue entonces cuando David, sí, el rey David, el sabio, el omnipotente David (su madre le llamaba divanlito) inventó los alquileres. Mucho tiempo después, los alquileres aumentaron. Pero antes de esto, sí, aunque parezca mentira, en la época de los esclavos negros (porque después vino la época de los esclavos blancos), Espartaco, un esclavo mestizo, cansado, pobre, de matar con sus manos un par de leones diarios, inventó una máquina, sí, una máquina que, mientras él leía el selecciones, ella mataba a los leones. Claro que, lo que había inventado Espartaco, no era verdaderamente lo que se dice una máquina electrónica. Pero, si queremos entender esta historia debemos dividir el tiempo en dos, de esta única manera: el tiempo antes de Espartaco, el tiempo después de Espartaco o de las máquinas electrónicas.
Fue después de Espartaco, que cada hombre, cada mujer quiso tener su máquina propia, los niños una máquina pequeña cada uno.
Los estudiosos de la época inventaron varias ciencias y millones de nuevas palabras para explicar el proceso, y fue así como nació el psicoanálisis.
Y así fue como algunos ciudadanos rusos (aquellos que trabajaban más rápido que sus compañeros y gozaban de los beneficios del trabajo incentivado) compraron su máquina y le enseñaron a jugar al ajedrez que, en definitiva, es un juego moral.
Y así fue como algunos ciudadanos norteamericanos (aquellos que habían nacido sin siquiera un octavo de sangre negra- caliente o humana- en sus venas; y que gozaban por lo tanto de los beneficios que todos los hijos de la tribu del gran masturbador primer rey blanquísimo, gozaban) compraron su máquina y le enseñaron a jugar al ajedrez que, en definitiva, es un juego moral. Y así fue como nació la coexistencia pacífica. A todo esto, nadie puede explicarse el por qué, los ciudadanos chinos comenzaron a fabricar alfombras.
A este punto del relato, mi padre comienza a llorar desesperadamente.
Porque hubo en el principio, dice mi padre, Espartaco y su máquina, pero hubo después otros hombres, otras mujeres, en definitiva otras máquinas.
En un principio cada cual por su cuenta, después se formaron equipos. Estos equipos crecieron y se multiplicaron y llegaron a Estados Unidos, donde un judío adinerado compró todos los equipos del mundo, menos uno -que quedó en poder de los franceses- e hizo que todos los equipos trabajaran para él, e inventó el capitalismo, pero "como el dinero que se gana sin el sudor de la frente no sirve para nada" (estas últimas palabras son de mi padre, que no sé por qué motivo él se las atribuye a Jesucristo; otro judío más, inexplicablemente), el pobre judío norteamericano enloqueció de tanto dinero y de tanto dinero y se acostó con su madre. Historia a la cual el psicoanálisis, que ya se había inventado mucho tiempo antes, designó con el nombre de "complejo de Edipo", pero esto en realidad no solucionó nada porque cada tribu tenía su complejo de Edipo propio o por lo menos su explicación propia, que en ningún caso era igual a la de otra tribu. Por ejemplo, la tribu de los descendientes de David (el inventor de los alquileres) decía que el complejo de Edipo era tener una mujer y alquilarse otra. La tribu de los descendientes de Espartaco (el inventor de la máquina) decía que una máquina siempre es una máquina y que no vale la pena ser acomplejado.
Y todo fue así hasta el descubrimiento de América del Sur, y fue entonces cuando se inventaron los países subdesarrollados, los sueldos subdesarrollados, los ejecutivos subdesarrollados. A tal punto, los franceses, que por algo deben de tener su fama, comenzaron a preparar gente para colonizar estas tierras de Dios, que en verdad no eran ni de Dios ni de nadie. Pero a tal punto, el pobre, loco, judío norteamericano había enloquecido que, cuando llegaron los franceses, él ya era el dueño de todas las Américas del Sur y de todas las Américas Centrales, menos una.
Pero los franceses, que por algo deben tener su fama, plantearon la situación a sus poetas; éstos, que entendieron mal las cosas, creyeron que debían destruir todo lo existente y crearon el surrealismo. Después del surrealismo, vino el amor y un ministro de relaciones públicas, francés, enamoró a la hijahermana del judío norteamericano y casó con ella.
Los franceses tenían todavía en su poder la única máquina que no consiguió comprar el ya muerto pobre loco judío norteamericano. Bañáronla con semen de caballos árabes ganados en la última guerra y la máquina tuvo cría como la chancha de tu tía, y los franceses se dispusieron a conquistar las Américas.
Y máquina va, máquina viene, los franceses se capitalizan e inventan la "Ricerca di Mercato".
Los italianos, que ya tenían 17 guerras perdidas y estaban sufriendo una terrible enfermedad llamada de la conversión (los marxistas se volvían católicos y los católicos marxistas), inventaron la palabra CORNUDO.
"Andando y andando, Usted la irá pagando" se vendieron muchas máquinas y volvieron a tomar cuerpo los antiguos equipos, que crecieron y se multiplicaron a su vez, y los franceses (que no por nada inventaron la guillotina) cruzaron todo el mar de las Indias y llegaron a Buenos Aires, descubierta por los bolivianos en el 1.222 y que bautizaron de esa manera en honor de un patriarca árabe, amigo de mi padre. Aire en árabe significa pene, y buenos significa Isabel la Católica, que no era ni siquiera católica, ya que Colón pudo seducirla con su todavía no famoso huevo, y la reina ni corta ni larga, le tendió una mano, y juntos descubrieron y conquistaron Alemania. Pero todo esto había pasado hace mucho tiempo y los habitantes de Buenos Aires ya no lo recordaban y los franceses, por supuesto, nada sabían de esto, porque para ellos, el descubridor de Buenos Aires, había sido el ejecutivo italiano Nerón (tío de mi mujer residente en Milán). Pero todo esto, vuelvo a repetir, es historia vieja, lo importante es que los franceses llegaron a Buenos Aires con sus máquinas.


"Muy joven abrí mis brazos a la pureza. .."
Paul Eluard



FIN DE SEMANA
Hay sentimientos contagiosos, risas interminables, dolores terribles, dolores al corazón.
Tu rostro ha pasado una sola vez por mi corazón y se ha manchado para siempre de sangre, de pura sangre roja, al pedo, porque de cualquier otro color es lo mismo.
Y esa piel deliciosa, esa piel contagiosa como una enfermedad; como para volverse loco, muchacha, con tu piel; tu piel de almendras (para decir una fruta desconocida) tu piel de almendras almendradas y nada más por hoy, cerrar los ojos y repetir todo esto de nuevo.
Sexos iluminados por tu piel arrasan con todo lo posible, me arrasan, hacen volcar mi corazón. Basta por hoy, este cerrar y abrir de ojos puede enloquecernos, una locura demasiado seria como para ganar dinero (una pequeña fortuna a orillas del mar) como para poder cerrar los ojos para siempre a orillas del mar.
Pechos enormes flotan desesperadamente como barcos.


LA GIOIA
Hubo la tierra anterior a nosotros, hubo la desesperación. Las palabras de bienaventuranza, el dolor, el sol. El amor era la nebulosa inexplicable. Hubimos de poner en su lugar las cosas y yo me puse un clavel en el ojal. Hablamos, hemos dicho ceremoniosamente que el agua salada de mar tenía capacidades antirreumáticas.
Mi vientre era dorado y delicioso al sol. Después, la confusión, leche de madre buena, teta grande, para despistar al enemigo. Nos quedamos solos.
Algunos árboles eran verdes para tus ojos, otros no.
Había, eso sí, lo recuerdo bien, algunos barcos.
Éramos dos niños desamparados y antes de hacernos el amor, orinamos, vos en cuclillas, yo parado con mi mano derecha en el bolsillo, el atrio de una iglesia. Vos tenías miedo y te mojaste los zapatos (todavía cuando respiro profundamente siento aquel olor), fue suficiente eso para comprender que ya nos amábamos. Vos lloraste, tus lágrimas coincidieron con la crecida del río Paraná, murió mucha gente ese año.
A partir de ese año tus ojos fueron el viento y ya nadie pudo comprender el tiempo de las lluvias. Tus ojos, con el agua, se ponían del color del mar que conocimos juntos; te regalé un gorro de capitana.
Algunos chicos del barrio que ya conocían tu agilidad, que te habían visto desnuda trepar los árboles, para arrancar las frutas más prohibidas, las deliciosas, cantaban cuando pasabas cerca de ellos:
Capitana Capitana
en el parque de Alabama
tu cintura es de plata
y te gustan las bananas.


CARTA
Bienaventurados los que no creen porque de ellos depende la paz.
Bienaventurada tu piel porque de ella depende mi juventud.
Amor mío:
En esta ciudad donde la confusión se encuentra detrás de cada puerta, detrás de cada oscuridad, amor mío; en esta ciudad donde vos y yo vivimos, es decir, donde vos y yo sabemos, está nuestra historia, nuestra infancia, nuestros desagradables brutos interiores, en esta terrible ciudad quiero decirte alguna palabra, mostrarte algún hecho enloquecedor, algo que nunca puedas olvidar.
Decirte, por ejemplo, que cuando era adolescente vendía fantasías en el mercado Inclán, que tomaba bebidas alcohólicas y me masturbaba sin ninguna preocupación. En tanto el amor me acechaba.
Después o antes, en verdad no puedo precisarlo correctamente, escribí mi primer poema. Decía de claridades amenazantes después de la noche, claridades de temor, permanentes claridades y un beso, eso sí lo recuerdo bien un beso en medio de la muchedumbre. Quiero decirte yo le daba un beso a una mujer y la muchedumbre estaba ahí para mirarme, para decirme, que a esa edad, la mía, estaba muy mal que yo besara a una muchacha.
Pero yo sé bien que todo esto no es lo suficientemente terrible para que te parezca misterioso. Vos conocés todas mis palabras.
Antes de nosotros el silencio, después fue fácil aprenderlo todo.
Qué decirte entonces, qué poder mostrarte, para que rías, amor mío, tan fuerte, como para que ya nadie pueda perdonarte.
Cuando tenía ocho años tomé la comunión y me sacaron una fotografía.
Después mi madre, colgó la fotografía en el patio y debajo de la fotografía un cuadrito con flores que decía, nunca te olvidaré.
A esa misma edad jugaba con las niñas de mi barrio, al doctor, al papá.
Los sábados a la noche dormía con mis hermanas y nos mordíamos el culo (este juego, recuerdo, nos hacía reír como locos).
Los animales que más me gustaban eran los caballos.


ADOLESCENTE PESCADOR
Adolescente pescador de enamoradas viejas
gran pescador de trufas
de muchachas alegres como el sol
de a1guna fija para jugarse el alma.
Yo, gran cazador
gran manejador de redes solitarias
de redes para la soledad
de redes especiales
para cazar
tímidos corazones.
Cansado de ver morir
caliente
tanta gente
un verano de tarde
por los jardines públicos
por las calles públicas
por los baños públicos
puse mis redes silenciosas.
Después me dije
el tiempo es necesario
me aconsejé
tomar café sin ninguna leche
todas las mañanas.
Me aconsejé sentarme
le dije a una mujer
que se sentara al lado mío
Tu culo fresco
le dije
sobre la tierra fresca.
Nos dimos un gran beso de amor.
Ella me dijo sus maneras de entretener la soledad
Mostrar sus piernas o moverlas
según el frío o nuestras costumbres,
sentarnos al lado de un hombre
y dejarnos tocar
hasta sentir la necesidad de ser madres.
A veces, se entiende,
vendemos perlas a los hombres
alocados, perdidos en el sol.
Perlas orientales
perlas blancas de amor
pedacitos de perlas, dispuestas
generalmente sobre nuestro vientre
perlas, en fin, en forma de collares a dos vueltas
para estrangular mejor

me dijo
perlas violentas.


HE VIVIDO ESTOS DÍAS
He vivido estos días
apurándolos
como las copas de mi juventud.
Sin detenerme para decir
aquí está el sol
aquí la soledad.
Sin detenerme para llorar
los días verdaderamente terribles.
Sin decir tu sonrisa luminosa
tu dolor amada, tu boca y tu dolor.
Tu canto
desesperada voz.


ESA INFINITA TRISTEZA
Esa infinita tristeza
amiga mía
huyendo hacia la luz
hacia el incierto mundo de paz
hoy está con nosotros.
Pradera de sal sin dolor
seca o húmeda según los ojos de mi amada,
inquieta, pero realmente extendida para nosotros,
para nosotros hermosos por nuestra juventud
indolentes para la guerra
asustados, terriblemente asustados
de nuestra infancia.
Vos y yo, solos
clavados o crucificados en la ciudad
envueltos por la sonrisa del río siempre turbio
siempre maravilloso.
Trepados al amor
trepados o encaramados al amor
Resistimos. Esa infinita tristeza
amiga mía
a causa de un pequeño maravilloso llanto.
No trae mucha lujuria
o tristeza este canto
Es un canto de amor.
Porque yo he estado muy cerca de los Alpes
y vengo de un verano tremendo y caluroso.
Un verano de amor.
Y amarla no significa habérselo dicho
ni haber hundido las manos hasta su infancia.
Amarla
es decir
haber visto o sentido
la alegría de su carne abierta o desprevenida
al solo bajo el sol,
su risa de muchacha loca
sus besos de muchacha loca
entre la niebla de un cielo milanés
entre la nieve de una ciudad
cerca de los lagos.
Porque toqué sin piedad la piel de las colinas
he podido asomar mi cabeza al mar
y he caminado sin temor sobre el agua
he visto llena de amor la cara de mi amada
entre canales y flores con un mismo perfume.
Y amarla, no significa haberle sacado fotografías de pie
o recostada a orillas del PO.
Amarla
es decir
poder escuchar los latidos de su vientre
presentir el crecimiento de sus pechos
y creer creer profundamente que esto es posible
porque hemos estado juntos muy cerca de los Alpes
y venimos de un verano tremendo y caluroso.
Un verano de amor.

CÓMO PODER DECIRTE DEL AMOR
Amada
cómo poder decirte del amor
las cosas terribles o maravillosas
que a veces nos preocupan
y otras, calman nuestros deseos
o nuestras extrañas percepciones.
Cómo poder decirte nuestros cuerpos desnudos
en ese sin fin de movimientos
que comprendemos y amamos.
Cómo poder decirte
aquí, hoy
en esta encrucijada
vida dura
amarga o dulce
según el movimiento de tus ojos
(de tus ojos amada
el pan de cada día
la revolución que espera
caliente y desentendida de Dios
como una virgen,
la granada que explota
los hombres, el hambre, el llanto
de tus ojos a veces
esa dulzura infinita)
o el color de tu boca.
Parado
Rey del universo
aquí en este día
sobre tu propio corazón.
Cantor enorme
cantor de vos de mí
de las pequeñas palabras sin sentido
de los grandes movimientos
de tantas cosas juntos
sacudo la bandera del amor
pisa la tierra libre
espero un hijo
serenamente
brindo por vos con vos
por nuestro hijo
triunfo sobre la tierra loca
enloquecedora tierra de amor
acompañado de tu risa.
Tú llanto a veces
suele desconcertarme de una manera brutal.
Hablo con vos, así, tranquilo
conocedor de tus gestos,
fuerte y elástico como el mundo,
de aquello que esperamos
un hijo nuestro
una revolución de todos.
Amada, en este día
cantor irrespetuoso de Dios
parado aquí, sobre tu propio corazón,
increíblemente ágil
ceremonioso o solemne
por parte de padre.
Aquí, exactamente sobre tu propio corazón
para tu alegría
para tus buenas ganas
por los malos pensamientos
por aquellos que recordamos juntos
para orgullo o alegría
del hijo que tendremos
beso las puertas de tu corazón
las ventanas, los tabiques
los rincones iluminados u oscuros de tu propio corazón
para tu alegría
las puntas de tus pechos al aire.


O CÓMO DESESPERAR A LOS EJECUTIVOS

SALOMÓN
Salomón, hijo de David, ejecutivo poderoso en su época, conocedor de las lenguas de todos los animales de la tierra y del cielo.
Posó, un día, en la palma de su mano derecha una pequeña hormiga y le preguntó: ¿Quién es el más grande de la tierra? La hormiga, que todavía era totalmente derecha sin cortes en su cuerpo, pidió a Salomón que levantara su mano un poco más arriba, un poco más. Cuando la mano de Salomón estaba por arriba de su cabeza, la hormiga le dijo: Tú eres verdaderamente grande, pero yo lo soy más, porque estoy por encima de tu cabeza.
Sin sonrisas, Salomón sacudió la mano, y la hormiga cayó sin mayor ruido a la tierra, y maldijo Salomón a la pícara hormiga, condenándola a vivir casi partida por la mitad.
Moraleja: Un ejecutivo es siempre un ejecutivo.

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