jueves, 22 de octubre de 2009

Miguel Oscar Menassa. Obra poética casitotal [1961-2011] -II-

1963
NOSOTROS DOS ÉRAMOS TODO EL MAR

En verdad jugábamos
en el mar
en la tierra
algunos días en nosotros
Eran necesidades innegables
las playas
la gente desnudándose detrás de las carpas
anticipándonos una extraña piel
más suave que el delirio de la tierra
o el presentimiento de un país libre.

El baile de arena comenzaba

los hombres corrían alegremente
sobre el mar
dejando las caricias de sus risas
en tu cuerpo
en la extraña sumisión de las olas
frente a tus pies
en el atlántico de tus ojos
que luego compartíamos
entre piedras lisas

cayendo de cualquier manera a la noche
a todos los hombres
que habían jugado por tu vida
con el amor
con la juventud de la tierra
con la severidad del mar.


ALGUNAS DE ELLAS

Ellas de vestirán livianamente para apurar la tarde
se despeinarán
encenderán cigarrillos en nuestra pieza
leerán por primera o segunda vez
nuestro nombre impreso en papel ilustración
Se quedarán esa tarde y la siguiente
hasta que tengamos que salir como las putas
a la calle
a cambiar de pensión y de familia.


TODOS LOS CUENTOS TERMINAN CON LA VIDA O CON
LA MUERTE


I

El campo siega los corazones jóvenes
y éstos ya no se parecen a las garzas
o a los patos volviendo de la laguna
mojados y despreocupados del frío de la tarde.

Tú eras libre y pequeña en la provincia
antes de la ciudad
solías descorrer las tranqueras
que detenían las ovejas
para verlas trotar
por los callejones de tierra.
Solías aprovechar tu día
viendo el crecimiento vertiginoso de los trigos

Las manzanas por detrás de la casa.
La ciudad es melancólica y familiar
pero en el campo de mi corazón
ríes y saltas por entre los tabiques
hasta reventar de alegría.
Morir en la sangre de mi corazón.

He caminado y violado en los alrededores de tu piel mi
[juventud
deteniendo y deteniendo
el hilo de tu virginidad.
He corrido como los caballos de tu infancia
que te excitaban y temías
para llegar un poco antes
en el mismo momento al límite de la noche
por no haber creído
en el crecimiento de las flores de tu pueblo.

Ahora vuelvo mi rostro y las oraciones de mi niñez hacia ti
para convencerte de la soledad de los hombres
Puedo agitar las banderas de las discordias y la cordialidad
para vencer tus años de padre y madre
venidos de un país extranjero o de la provincia.

Hemos estado juntos en la ciudad
tan cerca de mi oficio como de la maldad
tan cerca de mi oficio como del amor
y sin embargo ahora
adiós querido mío estoy cansada
te descubro
me ahogan la habitaciones de tu casa
debajo de las casas
y tú no eres el misterio ni el alga ni el junco
que turba o desborda la soledad.
Me ahogan tus diálogos con el viento
y las conversaciones desenfadadas y violentas.


TODOS LOS CUENTOS TERMINAN CON LA VIDA
O CON LA MUERTE


II

El musgo crecía en las piedras
de la orilla del río de tu pueblo
y el deseo en tu corazón.

Tus piernas te acercaban a la seriedad
y en las tardes de silencio y excitación al río.
Las primeras aguas en llegar a las piedras
también llegaban a tus muslos desnudos
humedeciendo y alegrando
tus maneras del ocio y la ternura.

Las pensiones de la ciudad no son el río
Las mujeres se duermen y se levantan solas
y cuentan o cantan su soledad a la noche
y a los carteles luminosos.
Amada, aquí no hay río que alegre y humedezca tu piel
Aquí en la soledad y el tiempo del invierno
el humo y el olor de los hombres
cubre y desgarra las pieles de las niñas.

Y tú mi amada casi nunca demasiado estupenda y ágil
cubierta y desgarrada por mí
en el comienzo de las frutillas y el verano
no puedes entenderlo.
Entonces mi querido me ahoga tu calor
el poderoso cielo de tus caminos interminables
me ahoga el vagabundo
que nos perteneció de rabia y júbilo en la ciudad
el mismo que gime o ruge cuando se queda solo.


TODOS LOS CUENTOS TERMINAN CON LA VIDA O CON LA MUERTE

III


Cuando vuelvas por el camino de la tierra
no detendrás tu mano ni ninguna palabra
me recordarás simplemente tendido y esperando
que el viento y la lluvia
mojen o enfríen
ay, tu quieto, tu terco corazón.

No volverás florida
ni empecinadamente revueltos los vestidos
ni nada de alegría
en tu cuerpo de haber estado antes en la ciudad
y antes todavía en el campo.

Mi amada, en esta realidad puñados de oro
saltan y golpean para que el río vuelva.
la soledad no vuelve o no es la misma.

El río no vuelve.

El amor puede quedarse dormido entre las sábanas
o las escaleras del puerto
donde los rufianes con sus amigos y los pescadores
lentamente silban su dolor
porque no viene nadie.

Amada, aquí no hay río que humedezca y alegre tu piel
Aquí la soledad.


UNO DE ELLOS

Todos lo habían visto alguna vez
fumar un cigarrillo
cruzar sus piernas
caer sobre alguna mujer
Hacerse el odio y la violencia para sí.

Caminaba siempre
muy cerca de la tierra.
El comienzo de cualquier estación
y las primeras flores de noviembre
eran su regocijo y su calma.

Lo conocí en el viejo terraplén
ojos de soledad
boca de pobre
hablaba de sus sueños.


PENSAMIENTOS DEL POETA

El hombre libre
no muerde no acaricia
la soledad de los bondadosos

Vuelven los buenos tiempos
ciudad de Dios maldita Buenos Aires
Mujer
Hembra sin cuento
regresa también por el verano
día de fin de año
y este pecho agrandado como el amor
te esperan.

No recuerdo tus ojos perdidos

El calor me ahoga en esta amada tierra

No doy no pido ventajas a tu corazón
desataré mis manos
te esperaré
alondra vida
alondra viento de verano

Esta soledad reventará de vieja.



lunes, 28 de septiembre de 2009

Miguel Oscar Menassa. Obra Poética Casitotal [1961-2011]



JUEGOS PROHIBIDOS

El mundo es un giro de viento;
abre las puertas detenidas;
yo abro las puertas,
yo soy el mundo.

Hablo a las baldosas
con la lentitud ingenua
de la renovación,
yo me renuevo.

Salto las ventanas viejas
de un barrio pobre
y amo a las muchachas
aún despiertas.

Les dejo el corazón
y luego parto.

Conmigo queda el aliento
que más tarde doy
por las calles de aquí,
por donde caminamos todos
todos los días.

Al llegar a las esquinas frías
me detengo,
miro el cielo:
no es imposible.

Y vuelo entonces sobre esta sonrisa atlética
para cubrir
algunas faltas de amor.


PEQUEÑA HISTORIA

Yo soy
el hombre
que conmueve muchachas
en las mañanas empapadas;

el viento conocido
que desata la vida
de las esposas altas,
deshonestas,
de las hijas adúlteras
de casas como el mar;

la lluvia
que late en el vino
de mis hombres extraños de silencio
de caras como manos.

Soy
el que se queda solo
luego
y humanamente pide compartir
una risa
una copa
un hueco de saliva


MI PADRE SE CANSA

Después del esfuerzo
entrego mi último bostezo a la noche
y duermo.

Me permito luego
recorrer con severidad
hasta la hebra rubia
entretenida
en el primer mosquito de la noche

cubro maliciosamente
mi brazo desnudo
con el beso que deja mi madre
–sorprendida por mi presencia–
en un costado de mi cuerpo.

Y despierto
para aplaudir
alguna proeza de mi padre joven
que bebe junto a mí
una copa de vino
y una muchacha desconocida.


BOINA AZUL

Esta mañana, hurgando
por los techos vacíos y mojados
por los pisos y las maderas de los pisos,
temblando una canción,
he visto a una muchacha.

Caminaba gris, en este cielo gris
con una mano débil, tendida
en los bostezos de los hombres,
para tocar el viento que le negaban.

Ese viento fuerte
que se debatía en sus piernas mojadas
por el último rezongo de la lluvia.

Porque había llovido
y las caderas húmedas de las casas
se movían ligeras hacia el hombre
que conmovió en la mañana gris
a la muchacha que caminaba sola
sobre los techos y los pisos mojados.


ELLA Y EL VIENTO

El viento,
ese trotamundos incansable
que nos toca,
ha llegado hasta mí para traerme
el recuerdo de ti,
de tu voz en el viento,
de tu risa en el viento,
de tu ferocidad detrás del viento.

No es el mismo de las noches compartidas
ni el que levanta las polleras tristes de la tarde
para mostrarnos:
un amor de piernas,
un amor de noches,
un amor.

Es el gran luchador
como tú,
fuerte y frío
como tú
que te lleva
como tú solías llevarme
detrás de un beso
de una caricia prometida.

Él te retiene y te suelta
cuando quiere.

Él es el que repudiándose
te maldice y te ama,
como yo.


ELLA Y LA LLUVIA

La lluvia
libre e interminable
se mete por mi boca abierta de soledad
y te llama y te busca
como si estuvieses dentro mío
aquí, dulce
aquí, intacta.

Y tú
y tu nombre
que sólo puedo pronunciar cuando te toco
bostezan y se acuestan
bajo un cielo de agua que no acarician.

Tú, violable sólo
por el filo astuto de dios
y la sonrisa de los hombres rubios
y tu nombre que te llama
que se complica contigo
en el misterioso juego de tu fuga,
dónde, dónde
en qué cuerpo
en qué hombre permanecen.

Pensar que no eres
que no te llamas de ninguna manera.

Cómo decirle a la lluvia entonces
que tú no estás
aquí, dulce
aquí, intacta
que no has llegado nunca.


ELLA Y LA CALLE

Ella tiene tanta calle
en sus manos y en sus piernas
que uno la mira
y no puede más que amarla.

Ella perdió un zapato
un día de lluvia
y mis escrúpulos
comenzaron a recordarla.

Pero nosotros,
que caminamos juntos tantos árboles;
sabemos que el amor
no es:
encender velas en casa de los ciegos
ni creer que ella no está
dentro de ninguna rama verde.

Porque sus zapatos
eran las cinco de la tarde
y yo bebo a esa hora
con desesperación
mi primer trago de olvido.


BAJOS FONDOS

El agua de mi voz,
la misma que corre por los espigones,
espera verte caer en algún círculo del cielo
para golpear feroz tus huellas en el puerto.

Vuelve,
alegre,

por todo aquello que sufrimos.
Mientras yo, acostado en la orilla
cambiaré el rumbo de los hombres
y mojaré caliente, con mi aliento,
el rostro de todos los barcos
de todos los puertos.


POLLERA DE NOCHE

Es la calle angosta
perdiéndose dos cuadras adelante
entre el árbol inexplicablemente verde
y unas casas bajas nunca bien dispuestas.

Y tú por la calle,
caminando hacia el infierno de humo
de este bar
donde yo espero,

rubia desde antes
impúdica desde antes
te ocultas
corres
pero nunca llegas.

Otras mujeres hablan y fuman
mi cansancio
metidas infieles
en sus ropas estrechas de canto.

Nuevas,
infecundas mariposas de septiembre
me esperan
en algún lugar oculto del invierno
y me tocan el alma.


VENTANA COLOREADA

El gesto del niño
que te miraba a través
de la ventana empapada

la esperanza
de que fueses blanca

la ternura piel
que tú guardabas

todo quedó conmigo.

La calle perdida
entre otras calles
tu casa mar
tu padre marino
los hijos de tu padre marino

la pieza número
con su cama alta
y tu piel de afuera.

Así te conocí
después de amarte
por la ventana abierta.

Y aún queda conmigo
cuando me deslizo
dulce
por las sendas de tus hombros
tu voz
dulce
aquí
tan cerca.


ESTACIÓN DE TEDIO

Uno
nunca se siente solo las noches de verano.

Cuando el sol
ha dejado caliente las chapas
y este humo con olor a puerto
que escapa valiente
de mi boca contra el vidrio
y mi nariz contra el vidrio,
haciendo huecos de calor
en esta mañana de muchachas,
de puertos, de gente pequeña a mi lado.

De calles empedradas
mirándome interminables
que me penetran con el sol del ayuno
y me quieren.

Uno
siempre se siente solo las noches de invierno.

Cuando añora el aliento del amigo
entre el pecho y una canción,

cuando ya no se escuchan
las palabras templadas
de la compañera nocturna

y pierde
con el último movimiento que hace
el único calor recuperable.


SIRINGA DE SOLEDAD

He llorado anoche en los brazos de nadie,
pensaba en anguilas submarinas
y esta vieja manera de roerme.
Eran los ojos de mi gran amigo bajo el agua
y la boca de la mujer aquella
que gritaron al niño que tengo
prendido de este lado.

Era la ventana azul de tus labios,
mas, mi amigo
tirándome la piel
me susurraba del amor y de la vida
unas cosas extrañas.

(En los famosos días
de tierra al sol, de espaldas a la gente,
cuando el cielo de las mujeres arda
podría abrazarme al orgullo de mi padre
y dormir junto a mí por una noche).

De la noche pasada y la mañana
sólo recuerdo
aquellos ojos que lloraban solos
y esa boca tendida que trataba
de tomarme la mano y esas cosas que llevo
prendidas de este lado.

Y así,
moriré cualquier mañana
apretado a esta lágrima que guardo,
que no es la última,
ni siquiera la anterior a la última.


ESPIGÓN DE SOLTERO

Bueno,
ahora ya me encuentro
humanamente solo.

No puedo con mis ojos
mirar a las muchachas
porque las miro
y lloro.

Y ustedes,
por qué no se detienen
y me tocan un poco,
por qué dejan mis manos
galopar despiadadas,

por qué no se detienen
y me lamen un poco.

Comprendo,
ustedes han partido
también
humanamente,

pero a mí no me queda
más que dos piernas
(las manos ya perdidas
no piensan
no vuelven)
y esta rabia de todos
de mí
que no me sirve.


BEBIENDO DE ESTE VINO

No vuelvas
deja el celo perdido
y abreva toda tu claridad
contra algún beso

habla con tu voz por las calles
hasta sentir en tus cansados brazos
un calor una brevedad de cielo

entonces
acaricia solemne las astillas
de este material afinado
la soledad

ama las cosas más extrañas
húndete
hasta llegar al fin de mi tristeza

mas
no vuelvas
déjame solo
gozando de estas manos
déjame solo
amándome las piernas
bebiendo de este vino.


EL CUARTO DE LAS GOLOSINAS

Qué mujer
cruzaría sus piernas frente a mí
para mirarme
sentirse mía
cansarse en mi cansancio.

Quién concluiría su gesto
para amarme
en este pedacito que soy
de sed y de nostalgias.

Porque todos
nos encontramos algún día
y nos miramos
–en las muchachas quietas
en los caminos cortos–

pero luego
es tan difícil dormirse
–sin el humo del cigarrillo amigo
ardiéndonos los ojos–

que ya se han ido todos
y la apretada hendija de mi alma
cada vez más pequeña
cada vez más cerrada.

Quién podría amarme
en este pedacito que soy.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Cartas a mi mujer sesenta y nueve

AÑO 2000, PRIMERO DE MAYO, DÍA INTERNACIONAL DEL TRABAJO

En uno de mis poemas de juventud llegué a decir: “No estoy maravillado por mi vida. Estoy arteramente sorprendido por mi vida” en ese momento (1976-1981), los pasajes más negros del exilio hacían verdadero mi decir. Lo que no pude saber en ese momento fue que, 25 años después, mi vida me volvería a sorprender arteramente.

Hace 25 años, un cuarto de siglo, ninguna felicidad esperaba a un hombre que lo había abandonado todo para seguir viviendo. Fue, entonces, cuando fui atravesado por una frase del inmenso poeta cubano, José Martí: “La felicidad sólo puede hallarse en el camino del trabajo” y volví a tener ilusiones de ser feliz, podía producir con mi trabajo un poco de felicidad para mi pequeña familia.

El sólo pensarlo me hacía feliz.

Lo que no sabía hace 25 años era que a los trabajadores se los puede explotar de una manera absoluta, se los puede estafar impunemente.

Y entonces fue cuando escribí:

“No fui feliz

porque ser feliz

es una argucia del sistema.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Cartas a mi mujer sesenta y ocho

VIERNES, 17 DICIEMBRE DE 1999

Tercera parte

De cualquier manera, me alegra haber llegado al año 2.000. Lo ambicionaba desde joven, por eso llegué. Una ambición secreta, poderosa, femenina.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Cartas a mi mujer sesenta y siete

VIERNES, 17 DICIEMBRE DE 1999

Segunda parte

Agradezco, como poeta, al Psicoanálisis, que la mujer, que tanto amo, pueda después del Psicoanálisis preguntarse por su libertad, por su potencia creadora.
La Poesía es, precisamente, el alma de lo femenino. Es por eso que el psicoanálisis posibilita que os preguntéis: ¿por qué lo femenino (tiempo de la poesía, residencia de la función poética) antes del psicoanálisis era más fácil para un hombre que para una mujer? y ¿por qué, ahora, después de la Interpretación Psicoanalítica, la mujer puede, si lo deseara, apropiarse de lo que le pertenece desde siempre, la Poesía?
Y hoy día lo sabemos, el hombre ya ha agotado sus posibilidades de liberación y si, aún, había alguna posibilidad de liberación para la mujer, es el psicoanálisis el que lo posibilita.
En 1.900, Freud puede diferenciar con precisión y destreza, una mujer histérica de una mujer.
Esta diferencia permitirá a la mujer, sin ser histérica, decir que NO.
Determinar, a partir de la negación, su propio pensamiento Inconsciente.
Después de la Interpretación psicoanalítica, la mujer podrá ser una mujer sin pertenecer a ningún hombre.
La mujer producía en ese grado de libertad un camino propio hacia el poder, hacia la creación en general.
Agradezco como poeta, a Freud, por haber denunciado la “Doble Moral” masculina, por todos aceptada, como el instrumento más poderoso de dominación del hombre sobre la mujer.
Lo que el hombre conseguía con un simple desdoblamiento de su moral, a la mujer le costaba la enfermedad o el castigo.
Lo que al hombre le daba hasta cierto prestigio social, cuando ocurría en ella, sólo le servía para ser denigrada, aún, un poco más.
Ella misma dudaba de su moralidad cuando deseaba.
Es el psicoanálisis que nos dice: Hombre y mujer, articulados de manera compleja con ser padre y madre, constituyen la sexualidad de todo hombre, de toda mujer.
Todo lo humano puede producirse en Ella.
Ella puede producir cualquier humanidad y, ahora, después del psicoanálisis, lo sabe.

viernes, 11 de septiembre de 2009

CARTAS A MI MUJER SESENTA Y SEIS

VIERNES, 17 DICIEMBRE DE 1999

Estoy un poco inquieto porque la llegada del 2000 no me afecta, a tal punto, que no consigo enterarme ¿por qué? tanto bullicio.

A mí me parece que se están gastando, en festejar el advenimiento del 2000, que ni siquiera quiere decir que estaremos en el próximo milenio, un dinero que haría falta para educar a la población mundial.

Además, todo lo que pasó en el siglo XX, no está para festejar sino más bien para ser estudiado.

¿Cómo fue posible lo que fue posible? Y ésta, por fin, es una pregunta epistemológica.

Sin embargo, pensándolo bien, hay algo que festejar en el 2000: Los cien años de la publicación del libro de SIGMUND FREUD “La interpretación de los sueños”.

Como poeta, como ese poeta que se produce cada vez que coordino la grupalidad que publica “LAS 200 NOCHES –Revista de Poesía, Aforismos, Frescores-“, mensualmente, con una tirada de 125.001 ejemplares, que aspiran a ser 500.000, y las distribuye entre la población de España y Argentina, gratuitamente, se entiende, para la población, porque A NOSOTROS, LAS 2001 NOCHES, nos cuesta lo que vale.

Como poeta, digo, esta vez, no dejaré que los psicoanalistas se anticipen en rendir homenaje a “La interpretación de los sueños”, obra en la cual se produce el concepto INCONSCIENTE.

Y un poeta debe agradecer, 100 años después, la publicación de ese libro de Sigmund Freud, porque, si bien no se sabe, aún, con exactitud, cuánto ha de mejorar o cambiar la medicina, o la educación, o el alma de los pobres si la tuvieran; lo que sí, ya se sabe, por eso un poeta tiene que agradecer, es que con el PSICOANÁLISIS, la Poesía haya modificado sus MANERAS, su modo de producirse, su concepción de la Humanidad.

La producción del INCONSCIENTE en la obra de Sigmund Freud “La interpretación de los sueños” publicada en 1.900, había hecho nacer la POESÍA, de tal modo había nacido la Poesía que ningún siglo como el siglo XX, mostró, con claridad, a TODOS sus científicos llorando por no poder la Poesía.

La Poesía alcanzaba en este Siglo, como todos ambicionábamos hace milenios, el propio corazón de la humanidad.

El Psicoanálisis había arrancado, para siempre, una venda de los ojos de la humanidad.

La mujer, el hombre, antes del psicoanálisis, no sabían nada acerca de cómo se producían:

LA POESÍA

LA CIENCIA

EL AMOR

El pensamiento Inconsciente es, en el límite de su libertad, la POESÍA.

Un saber no sabido por el científico, lo lleva por el camino de la “Verdad”.

Y gajos arrancados de la Especie, sin representación psíquica para el sujeto, producen el amor.

domingo, 6 de septiembre de 2009

CARTAS A MI MUJER SESENTA Y CINCO

MIÉRCOLES, 22 ENERO 1999, MADRID


Tercera parte


¿Cómo debe ser un hombre? me pregunto y, sin embargo, ella mantiene con firmeza sus esperanzas.

Al verla tan así, tan loca, tan alegre y a pesar que las bombas me han dejando sin piernas, le digo volveré… volveré y me quedo sin aliento y las bombas me dejan sin respiración, volveré mi amor, volveré.

Mas no sé dónde comienzan los caminos de la vuelta. Mientras sigo esperando que se abra para mí alguna luz, he comenzado a amar la soledad.

Quiero escribir un verso, ahora, ahora que estoy rodeado de bestias, de bestias carnívoras.

Estoy atado de piés, de manos, de boca, de cerebro,

no sé qué me pasó, fue un aire de locura.

Un no poder estar ni cerca de mí.

La muerte de un hijo es una calamidad. Una epidemia, una plaga, casi imposible de combatir.

La novela “erótica” que estoy escribiendo y, ahora, no puedo concluir, tiene que ver con que un hijo muerto no se puede elaborar.

Desde el padre, un hijo nunca llega a ser separado de su padre.

Cuando muere un hijo algo del padre muere para siempre.


Algo de mí ha muerto para siempre.

Me impresiona estar vivo,

con algo muerto de mí, en mí.

Fue fugaz la estrella que toqué al partir.

Fue fugaz su luz, fugaz su resplandor.

Duró sólo el instante de aquel beso.

Sólo el instante aquél de la caricia.

martes, 25 de agosto de 2009

CARTAS A MI MUJER SESENTA Y CUATRO

MIÉRCOLES, 22 ENERO 1999, MADRID

Segunda parte

Siento estar tensando una cuerda que no existe.

Qué barbaridad. Qué sueño.

Ya estoy del otro lado mi amor,

nada en mí es bendición, sin embargo, ella insiste en seguir teniendo esperanzas conmigo.

Y yo, ya estoy perdido. No sé dónde volver. Las bombas sobre una ciudad indefensa, las bombas sobre las mujeres en el hogar, las bombas sobre los niños jugando distraídos, las bombas, mi amor, han desviado para siempre mi camino. No sé dónde volver, porque las bombas rompieron mi memoria.

domingo, 16 de agosto de 2009

CARTAS A MI MUJER SESENTA Y TRES

MIÉRCOLES, 22 ENERO 1999, MADRID


Tengo que vibrar al unísono, me doy cuenta, pero no sé con qué.

Un poema, un solo poema para alejarme de mí:

Hoy soy feliz podéis fijaros en mis ojos.

No veréis ningún brillo sino más bien una sencilla calma.

He sido, literalmente, triturado por la vida y, sin embargo, mirad mi perfil contra la luna, parece intocado.

Y mi alma, Oh, si viérais mi alma,

es un diamante negro de mil caras

un diamante tallado por un amor sin límites

corriente submarina de luz, deseo multitudes.

jueves, 6 de agosto de 2009

La poeta argentina Norma Menassa regresa a Buenos Aires

"Toda la noche"



La Escuela de Psicoanálisis y Poesía Grupo Cero
para homenajearla antes de su partida
ha organizado un recital de poesía
en el que participarán los integrantes
de los Talleres de Poesía Grupo Cero.

El próximo viernes, 7 de agosto de 2009, a las 20.30h


Lugar: GRUPO CERO - c/ Duque de Osuna, 4 - 28015 Madrid
(Metro Plaza de España)


- Entrada libre -

domingo, 5 de julio de 2009

Cartas a mi mujer sesenta y dos

SÁBADO, 18 ENERO 1999, MADRID


Huyo de mí, huyo de mí y no hago otra cosa que encontrarme a mí. Ni huir ni buscarme. Mí no existe a menos que huya de él o lo busque.
Hombre, mujer, las dos primeras décadas del 2.000 dependerá, sencillamente, de trabajar o no trabajar.
Si puedo llegar a acostumbrarme a cierto grado de soledad, podría llegar a crear cosas maravillosas. Pequeños poemas inmortales, más de mil.
Soy ese peregrino que lleva en sí mismo la luz y la sombra. Por eso tengo un ojo que casi no ve.
No sé cómo decirlo, pero me siento algo enfermo. No puedo salir de este desierto y estoy todo el tiempo esperando que alguien me ayude. Y cuando alguien se anima a llegar al centro del desierto donde yo espero, siempre es para pedirme ayuda.
Alcoholes y amores, tampoco me sostienen del todo. Estoy siempre al borde de un dolor y, además empiezo a tener miedo que la gente lea lo que estoy escribiendo.

Tendría que haber venido con alguien a esta página.

viernes, 3 de julio de 2009

Cartas a mi mujer sesenta y uno

LUNES, 13 ENERO 1999, MADRID, SOY EL SIGLO XX

-Cuarta parte-


Perdonen la palabra del POETA, él tampoco nos pertenece. Su voz es la tormenta de nuestra voz. Su canto es el estallido de nuestro canto. El cuerpo del POETA, yace a mil kilómetros de profundidad, es inalcanzable.
Señor Menassa, denos una ayudita: ¿la muerte existe para todos? ¿la vagina azul es la vagina de su madre? ¿la pija que usted nombra es el loco y furioso sexo masculino que desgarra en verano las pieles femeninas?
Sólo existe la muerte de los amigos, de los más íntimos, de los que forman parte de nuestro cuerpo, de aquellos que son una palabra importante en nuestras ceremonias.
La vagina azul es la negra vagina de tu madre, que te irrita durante la mañana y te somete por las noches.

Tu pobre pija, pájaro de papel, tu culo, ensangrentado por la duda.
Tu destino, mirar cómo nos escapamos de tus manos. El cielo es infinito.
Vuelo sobre la alondra
que comerá tu corazón.

Atleta de locuras infinitas hoy me detendré a llorar.

martes, 30 de junio de 2009

Cartas a mi mujer sesenta

LUNES, 13 ENERO 1999, MADRID, SOY EL SIGLO XX

-Tercera parte-

Intoxicado por el mundo que me rodea, ambiciono una vejez, creativa, sin pan y sin amor.
Hay dioses en la vida, tan hondos y todo el mundo lo sabe.
Después, también, hubo días que estábamos al alcance de todos y nadie nos quería tocar.
Ella está recién aconteciendo, yo ya escribo hace varios siglos. El encuentro, tal vez, no se concrete. Ella me ama, pero no le interesa encontrarse conmigo.
Lo diré todo, pero de tal manera que nadie lo podrá creer.
Hoy por hoy, tengo que sentirme casi un genio. Hago funcionar sin que muchos lo noten y con poco dinero un fenómeno de la poesía.
Ejemplo de vivir, dijo la poesía y comenzamos a vivir que ya nadie puede alcanzarnos.
Atentamos contra todo aquello que nos envejezca. Hacia la verdad sólo se debe abrir una pequeña puerta.
Hoy he visto los primeros efectos de mis escritos sobre la guerra. Se pierden o se olvidan o no se pueden terminar de leer.
Y además ponerme a defender la AUTODETERMINACIÓN DE LOS PUEBLOS, cuando ya nos han roto el culo a todos los pueblos.
¿Sin drogas, sin sexo y sin el poder sangriento de la guerra, dónde quiere usted señor Menassa llevar la sociedad? o de pronto, ¿usted cree en el alma?

lunes, 29 de junio de 2009

Cartas a mi mujer cincuenta y nueve

LUNES, 13 ENERO 1999, MADRID, SOY EL SIGLO XX

-Segunda parte-


Nos encontrábamos en un callejón sin salida aparente.
Borrachos hasta los huesos, no conseguíamos hilvanar las palabras que nos arrancaran de esta pequeña locura compañera.
El hombre comenzó a amar la soledad como antes amaba la noche.
Cuando destrabo la soledad de su opuesto vulgar, estar acompañado, la soledad cobra dimensiones universales y, ahí, no es necesaria la falta de compañía para alcanzar la soledad.
Como lugar, como mesa de operaciones cósmicas donde la soledad se transforma en la edad del sol.
Desde un lugar que no se explica por ninguna falta, hasta la posibilidad de un sol para cada edad o, mejor dicho, todas las edades, también la mía, tendrán algún sol. Aunque más son sea el sol de la palabra soledad.
Tengo miedo de haber producido mis propios pensamientos y que el resultado me aleje de otros pensamientos, otros hombres.
Soy ese pájaro caído de mis versos,
algún pecado se habrá transformado en virtud,
alguna belleza forma parte del pasado.
Todo canto es inmedible. El tiempo puede surgir rápidamente, de cualquier conversación.
Pero yo estoy roto, no puedo escribir.

domingo, 28 de junio de 2009

Cartas a mi mujer cincuenta y ocho

LUNES, 13 ENERO 1999, MADRID, SOY EL SIGLO XX

Mi padre es una carne abierta al sol,
mi padre es el oriente.
Mi madre es la celeste y confortable,
máquina de occidente.
Nací de dos seres agónicos,
quiero decir, una combinación imposible.
Nací feroz, atómico, silvestre.
Fui desde el comienzo un incalculable error,
no tuve límites y exploté, también,
contra mi propia vida.
Y volando en pedazos rompí todo el amor.

martes, 23 de junio de 2009

Lámina 005. Miguel Oscar Menassa



"Mi alimento es el teatro, que leo con intensidad, porque me permite, más allá de que yo, todavía, no puedo con las personas, conocer otras vidas, otras maneras de pensar."
(M.O. Menassa)

martes, 16 de junio de 2009

Televisión Grupo Cero. Martes a las 20 h "Los poderosos preguntan"

Los martes a las 20.00 h (hora española) los poderosos preguntan y Menassa responde.

Televisión Grupo Cero

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* * *

viernes, 12 de junio de 2009

Cartas a mi mujer cincuenta y cuatro

LUNES 27 DE JULIO DE 1998
ARGANDA DEL REY

-Tercera parte-

Mientras pequeñas hormigas ponen en cuestión la existencia de un rosal antiguo, dibujo entre las hojas del magnolio, los perfiles posibles de una vida a pleno sol. El cedro del Líbano, el ligustro japonés y las rosas chinas me traen recuerdos orientales, esa muchacha judía, en los bosques de Palermo, con aquellas tetas sobresalientes. Recuerdo haber besado esas tetas con la devoción de un niño hambriento.
Luego venía el atardecer y yo le recitaba mis versos y ella sentía, como en una especie de delirio de amor, que mis versos eran la tierra prometida y entreabría sus labios y entreabría sus piernas y se dejaba llevar por el olor de tierra cultivada y mi padre nos recordaba haber plantado el primer olivo en el sur de España y nos dejaba con la boca abierta llena de aceitunas negras bañadas por el amor.
Es por eso que desde esta mañana apacible en mi pequeño jardín, en un pequeño pueblo del Este de Madrid, recuerdo grandes olas oceánicas, arrebatadas mejillas, por el ardor del sol, muñecos de porcelana haciendo el amor hasta hacerse pedazos, y grandes porrones de barro, con agua fresca, para calmar la sed de los muertos queridos, para que se tranquilicen y puedan esperarnos sin ansiedad, sin prontitud. A la larga, todos estaremos muertos, pero no está en nuestro sencillo oficio de vividores natos (jugadores de todo, amantes de todo, locos por todo lo imposible) adelantar la muerte.
Así, que vengan los porrones llenos de agua fresca, para tranquilidad de nuestros muertos queridos, que han de saber que todos moriremos algún día, en su justo momento, como todos, pero nosotros, vividores de todo lo vivible, nos arrastraremos hasta el último momento, pidiendo un día más, un polvo más, un poema más aunque sea el último, algún amor y a la noche, en plena madrugada, para sellar mi pacto con la vida, el 35 coronando una de las tres últimas bolas de la noche.

miércoles, 10 de junio de 2009

Cartas a mi mujer cincuenta y tres

LUNES 27 DE JULIO DE 1998
ARGANDA DEL REY


-Segunda parte-

Yo pensé, por lo bajo, que a mí no me daría ninguna culpa ganar, porque el psicoanálisis me había curado de eso, así que puedo decir que por primera vez miré con cierto desprecio (menos valor) a Don Artemidoro, a él, que era un invencible, un inmortal sin embargo, la neurosis le había vencido. A mi no me va a pasar eso, y si usted no quiere que le pase lo que le pasó a Don Artemidoro, que no pudo seguir ganando porque le daba culpa, pida una entrevista psicoanalítica.
Y eso no sólo le pasa a los ganadores en el Casino, también, y a veces con mayor claridad, les pasa a los entrenadores de fútbol y a los jugadores y si no me creéis, podéis estudiar un poco a Clemente y a los muchachos que formaron parte de la Selección Española. El uno dice que la culpa la tienen los periodistas y los muchachos dicen que su mamá, por Clemente, siempre fue muy buena con ellos. Mi mamá, también fue muy buena conmigo pero, tampoco, servía para dirigir una selección de fútbol.

jueves, 4 de junio de 2009

Cartas a mi mujer cincuenta y dos

LUNES 27 DE JULIO DE 1998
ARGANDA DEL REY

El aire y el sol, el mar absoluto y el 35 como última bola de la noche han minado definitivamente mi corazón.
Eso de meterme en el mar y arrancarle a las olas esos sonidos abiertos, esos pensamientos abiertos, esas piernas abiertas de mi amada. Nunca tan abiertas como cuando las olas golpean, en tropel, su pequeño corazón enamorado de toda nuestra juventud, eso de meterme en el mar como un animalito ya lo había hecho, ya tenía una práctica en ello, pero que el Estado, el departamento de Hacienda, rubro Casinos, decidiera pagar mis escapadas al mar, eso nunca me había pasado.
¡Se dan cuenta! darle a un jugador, empedernido y empecinado, que juega toda la noche al 35, el 35 como última bola, se dan cuenta ¡qué locura! ¡qué bravura! ¡qué macho!
Aire, sol, el absoluto mar y el 35 como última bola, han hecho de mí el genio del mar.
Es por todo eso que esta mañana relajada de lunes, sentado en medio de mi pequeño jardín en un pequeño pueblo, Arganda del Rey, debajo de mi pequeño cedro del Líbano, que recuerda a mi padre de origen libanés, escribo estas líneas para agradecer al Estado Español y a todos los periodistas, también, a los de Babelia, que hayan pensado tanto en mí como para que el 35 fuera la última bola de la noche.
Si me lo hubieran contado no lo hubiera creído. Pero el haberlo vivido me da ciertas garantías que cosas así pueden ocurrirme, también a mí. Es decir, que la poesía puede, aunque nadie lo quiera, tener su suerte.
Después, hablando con don Artemidoro, él me dijo que en todos los casinos del mundo el 35 corona alguna de las tres últimas bolas de la noche, pero yo no lo sabía, es decir, que puede haber sido hasta una iluminación, algo fuera de lo común, algo que le ocurre a cierto tipo de seres.
En lo del 35, insistía don Artemidoro, todos los Casinos del mundo y todos los trabajadores se han puesto de acuerdo.
Don Artemidoro, nunca daba una información sin material clínico, es decir, una información sin la historia de la información, era necedad en su pensamiento.
En el verano del 68, prosiguió don Artemidoro, junto con Marlem, visitamos 135 Casinos, esparcidos, podemos decir, por todo el mundo. Y lo del 35 no fallaba nunca, o Marlem o yo, o los dos a la vez, acertábamos el 35. Tal fue así que en el verano siguiente, y ya termino la reflexión, comíamos, hacíamos el amor y dormíamos y llegábamos al Casino a las 4 y media de la mañana, ganábamos y perdíamos como cualquiera pero en las tres últimas bolas, el 35 hacía que nuestras vidas fueran cada vez más cómodas, más lujosas, hasta llegamos a beber té de rosas escandinabas.
Dejamos de jugar porque ya no perdíamos y eso nos inquietó hasta tal punto que dejamos de jugar y yo me hice escritor y Marlem, creo que después fundó un asilo para poetas ricos, porque no pudo bajar el nivel de vida y ella sola no podía controlar todas las mesas para saber en cuál saldría el 35.

domingo, 31 de mayo de 2009

"Al sur de Europa" de Miguel Oscar Menassa

AL SUR DE EUROPA

Hoy no daría nada por nada, estoy bien como estoy.
Hoy ni volar ni caerse. Estoy a una altura normal, soy feliz.
Hoy ni enamorarse perdidamente ni quedarse solo.
hoy, teniendo corazón, no sufro de eso.
Tal vez mañana dando una vuelta por el patio
sentiré que el patio es muy pequeño para mí.

Si perdiera el miedo a quedarme desnudo
en la calle una noche de invierno,
seguramente, dejaría todo como está. Me gusta estar aquí,
sentado en el patio de mi casa, en Madrid. Plaza de España,
mirando los altos edificios, las altas nubes inalcanzables
y me siento feliz de vivir en la tierra, sentado, se entiende
en una silla pequeña, en el patio de mi casa, en Madrid,
a un metro de la plaza, casi en España.

Me gustaría pulsar, templar una guitarra,
pero no tengo uñas de guitarrero,
ni música ni luz ni tiempo ni guitarra.
Así que mejor me quedo aquí,
sentado en mi sillita, en medio de mi patio,
como si mi patio fuera parte del mundo,
como si mi sillita fuera pública, y me lo digo:

¡Qué bien que vive la gente en este país!




sábado, 30 de mayo de 2009

Recital poético musical. Miguel Oscar Menassa


Auditorio Municipal de Camarma de Esteruelas.
Edificio Multifuncional. C/ Daganzo, 2
Entrada por lateral (Calle Soledad)
ENTRADA LIBRE
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Cartas a mi mujer cincuenta y uno


75.000 EJEMPLARES POR MES NO SON NADA

-Quinta parte-


Ahora me gustaría dedicarme a otra cosa.
Vender frutas o flores o nostalgias,
ser del tiempo la bruma, del verano la noche.
Yo también tengo cosas para contar y fui el que soporté toda la pregunta. ¿Dónde vivir, fuera de los brazos de mi madre? ¿dónde poder dibujar una boca fuera de sus labios?
Entrecortado espíritu del aire. Estoy aquí, poniendo en mis alforjas, leve esperanza.
Noctámbulo ruiseñor perdido. Estoy aquí, bordando en mis alforjas, los vientos huracanados del poema.

Soy el cantor le dije sonriente,
no tengo nada que perder, sólo mi canto.
Así que usted y yo, podemos besarnos,
pisar fuerte la tierra, volar más alto.

Ya sé que no es decente, amar la vida tanto,
que no es honesto, sincero, quererla para mí.
Que el infinito fuego debe ser apagado.
Que el inquietante deseo, debe morir.

Sin embargo, usted y yo podríamos
hundirnos levemente en el abismo
llenar todo el abismo con mi canto.

Aunque en verdad nadie lo quiera,
vivir, vivir, podríamos mil años.
Yo sería el cantor y usted mi canto.

jueves, 28 de mayo de 2009

Cartas a mi mujer cincuenta

75.000 EJEMPLARES POR MES NO SON NADA

-Cuarta parte-

Yo fui su amante cruel. El tipo de dinero que mantenía su locura.
Su dama de compañía a la hora del té,
la tierna amiga de las largas conversaciones
y fui su macho,
tantas veces fui su macho,
todo cuerpo, baba sin fin, bujía esperpéntica
y la amaba y hacíamos el amor como los animales.
Después, también, están esos días como muertos, como sin nada.
Esos días donde a uno le dan ganas de comenzar todo de nuevo.
La poesía de nuevo, el azar de nuevo, la vida misma comenzar de nuevo. Aunque no se pueda o no se deba, cambiar todo de lugar, de tiempo.
Yo también fui un amante infernal y cuando ella reía yo me la comía a besos y cuando ella lloraba yo me la comía a besos y nos poníamos a jugar y yo la chupaba con frenesí y ella gritaba: Diablo, diablo; somos esta locura extraterrestre, este amor sin fin y yo la chupaba y, después, me la comía y hablábamos de mi potencia viril mientras la chupaba y me la comía y ella se ponía triste, muy triste, cuando yo dejaba de escribir.
Amor amante amor, también conozco a quien por hacer el amor contrajo enfermedad y, también, conozco a los amantes crueles que dale que dale todo el día haciendo el amor y no enferman nunca.
Alto albaricoque inalcanzable por la lujuria del recuerdo, estoy como la vida misma está, desordenado.
Tengo que sostener dos grandes amores: Madrid, Buenos Aires, y el alma se me encoje en lugar de expandirse.
Loas, entonces, para el hombre que se levanta en mí y grita, otra vez, empecinado, LIBERTAD.
Ahora me gustaría dedicarme a otra cosa.

miércoles, 27 de mayo de 2009

CARTAS A MI MUJER CUARENTA Y NUEVE

75.000 EJEMPLARES POR MES NO SON NADA

-Tercera parte-

Humo de viento alcanzando el paroxismo de un amor.
Zarpa dolorida, herida dulce, alegre, caprichosa herida recordándote.
Poeta sin aviso previo. Poeta de golpe.
Poeta que, rabiosamente habla del amor.
Poeta buen equilibrista, poeta volador.
Poeta del pueblo para todos los pueblos.
Poeta dulce, agazapado, tigre del alma.
Hambriento por los verbos desorbitados.
Poeta contestador automático. Poeta sin rumbo.
Poeta encantador de serpientes perfumadas.
Abridor de caminos. Poeta del tiempo.
Poeta humanizado, viento de luz,
Yo fui toda la grandilocuencia del amor.
Ahora me gustaría dedicarme a otra cosa.

lunes, 25 de mayo de 2009

Cartas a mi mujer cuarenta y ocho

75.000 EJEMPLARES POR MES NO SON NADA

-segunda parte-

Un violín imparable. La música de fondo de un corazón cayéndose en el lago del amor.
Atolondrado, eso quiero ser, un atolondrado, alguien que algunas cosas se lleva por delante y que otras cosas lo llevan por delante a él.
Un juguete roto, en las manos ansiosas por jugar.
Escaparate vacío, ancho como el mar.
Ya fui el médico que mi padre deseaba para mí, ya fui el poeta que mi madre ambicionaba a su lado.
Ahora me gustaría dedicarme a otra cosa.

domingo, 24 de mayo de 2009

Cartas a mi mujer cuarenta y siete


75.000 EJEMPLARES POR MES NO SON NADA


Lo que necesito es un buen administrador. Alguien que haga las cuentas a mi favor.
Alguien que me pueda decir:
-Mire Don Menassa, 75.000 ejemplares para una revista mensual de poesía de difusión gratuita, son muy pocos ejemplares. Teniendo en cuenta que cualquier periodicucho que produzca 300.000 ejemplares diarios estaría produciendo 9.000.000 de ejemplares al mes; podemos decir, una riqueza ostentosa frente a nuestra miserable pobreza. Sólo 75.000 ejemplares por mes. Así no iremos a ninguna parte.
Y yo sé que molestar al personal, cuando el personal ha hecho sus esfuerzos, no es cosa buena.
Sin embargo, precisamente, ahora, donde más de 30 sujetos del inconsciente (por su condición de candidatos al psicoanálisis) han decidido apropiarse con su trabajo (tiempo, dinero) de una de las revistas más importantes de fin de siglo, “Las 200 Noches”, precisamente, ahora, es cuando arremeto como los vientos huracanados fuera de estación para decirle a esos valientes:
-No habéis comprado nada, casi nada.
La verdadera libertad para una revista de poesía acontece cuando se publican 500.000 ejemplares por mes y se distribuyen eficazmente.
Es por eso que en el mismo tiempo donde agradezco vuestra llegada al mundo de los vivos, os pido que comprendáis que aún no hemos realizado nada, casi nada.
75.000 ejemplares por mes de Las 2001 Noches, comparado con el poder de la prensa contra la cual tiene que luchar una revista de poesía es como un pequeño eructo en una noche de tormentas eléctricas.
La verdad, no sé por qué cometo este error, pero tengo muchas ganas de decir. –La idea de Las 2001 Noches, es una idea vigorosa, por lo tanto para que progrese como tal, idea vigorosa, es necesaria una infraestructura económica poderosa.
Cuando tendría que ser feliz, soy feliz; pero en el mismo momento de ser feliz, me doy cuenta que mi felicidad no es la felicidad del mundo.
Entonces, gozo mi felicidad, me digo: 75.000 ejemplares por mes, qué barbaridad, qué maravilla. Todo ocurre como soñé toda mi vida y veo a mis amigos contentos, felices, por lo que hemos conseguido y sin dejar de gozar por mi pequeña felicidad me pongo a trabajar en una felicidad más grande, para más gente y me imagino grandes cartelones por televisión que digan: HACIA LOS 500.000 EJEMPLARES DE LIBERTAD y miraré a mis amantes y todos sonreiremos y algún periodista despistado dirá entre amigos: “Ahí va Oscar Menassa, el magnate de la poesía” y hará alardes de haberme conocido cuando leíamos a viva voz nuestros poemas en los barrios populares de Madrid y nosotros, pobres criaturas embelesadas por la belleza, por los terremotos y las borrascas y el olor a pan quemado, en las mañanas. Criaturas, absolutamente atadas por el amor a las palabras
Toda nuestra vida será esa grandeza, volando de un confín a otro confín de la lengua castellana.
Antes de comenzar el próximo siglo, algo habremos hecho con el amor y estará escrito.
Antes de comenzar el próximo siglo, algo habremos hecho con la escritura y estará todo publicado.
Los único que sé es que el bien que tenía que hacer con el psicoanálisis ya lo he hecho o lo estoy haciendo con los candidatos que, actualmente, están en formación, en la Escuela de Psicoanálisis que dirijo.
Ahora me gustaría dedicarme a otra cosa.

viernes, 22 de mayo de 2009

Cartas a mi mujer cuarenta y seis

UNA HORA DESPUÉS

-Tercera parte-

Recién es enero, la gente apenas puede con la cuesta y yo ya estoy volando por las nubes.
Me empiezo a dar cuenta que tengo una vida que, a primera vista, no parece para nada una vida interesante. Algo así como un hombre trabajador que después de 40 años de trabajo consigue llegar al mar como lo ambicionaba a los 17 años.
Algo he podido y, sin embargo, no estoy conforme. Y esto no quiere decir que he trabajado más que lo que recibo sino que prometo, comprometo mi vida en ello, trabajar más fuerte, mejor encaminado para ver si esta vez merezco más.
No estoy conforme pero estoy contento, alegre de haber podido, esperanzado por ahber comprendido que otros, también podrán.
Alcanzo cierto poder sobre mis cosas pero no sobre mí.
Cuando me hacen sufrir con alguna guerra, con la prepotencia armada de los poderosos, me siento al mismo tiempo de sufrir, un animal herido, un caballo marchito, una vaca sin leche.
Tal vez pueda arrancar de mi débil garganta un murmullo de paz.
Quitad vuestras sucias manos del tesoro. ¡Bestias, fuera de Babilonia!

martes, 19 de mayo de 2009

Cartas a mi mujer cuarenta y cinco

UNA HORA DESPUÉS –II-

-Segunda parte-

Ayer disfruté con mi pequeña suerte y perdí con mis grandes ambiciones de tener una suerte mayor.
Gasté con la fantasía lo que había ganado con mi trabajo.
El resultado, una paridad exasperante.
Me gustaría ser el niño bien de una condesa enamorada. Yo podría vivir sin remordimientos, sin culpa. Alejado de todos, estudiando la inclinación exacta de la caída del mundo occidental, bebiendo naranjas heladas y una voz, una ilusión, un amor, siempre habrá en mis ojos.
Dirán de mí: No se aburría ni consigo mismo. Toda realidad era apasionada. Todo misterio tenía su alegría.

sábado, 16 de mayo de 2009

Cartas a mi mujer cuarenta y cuatro

Se van encadenando soledades.
Trato de explicarte, tal vez, sin conseguirlo, que el amor cuenta poco para llegar a viejos.
Que hubo grandes amantes que murieron antes de conocer el amor y hubo folladores crónicos que nada les importaba y vivieron más de cien años y hubo señoritas vírgenes que cumplieron 120 y mujeres grandotas con más de seis hijos pasaron la barrera de los cien. Hubo vírgenes que murieron violadas antes de los 25 años y madres de familia que después de dar de mamar a 15 hijos, murieron de un cáncer chupador en pleno pecho.
Decidimos, entonces que, una vez instalada la vejez, el amor es, también, un entretenimiento, pero el am0or no sabe cómo llegar a la vejez.

viernes, 15 de mayo de 2009

Nota de prensa - Recital poético musical de primavera

NOTA DE PRENSA

Madrid, miércoles 13 de mayo de 2009


Miguel Oscar Menassa (Buenos Aires, 1940)

El poeta Miguel Oscar Menassa ha ofrecido una selección de su obra poética en el Colegio Mayor Nuestra Señora de África (Madrid).

Poeta profundo y de versos, en la mayoría de los casos, sencillos, ha pasado durante 50 años por la medicina, el psicoanálisis, la pintura y el cine, pero su mansión siempre fue la poesía, de la cual nos ha dado una muestra.

En cuanto a la temática de su poesía, cuando uno se encuentra con su obra, podríamos decir que, en general, este escritor se ocupa de todo. No encontraremos argumentos o razones acerca de qué es o cómo se hace la poesía, sino el ejercicio vital de esa entrega.

De su poesía han dicho:

Antonio Aliberti: “En Menassa todo confluye en poesía, la poesía se justifica por sí misma.”.

Alberto Luis Ponzo: “Hay algo que se cumple en la poesía de Menassa, y es que escribe sobre lo que está pasando, pero no a cada uno de nosotros, sino lo que está pasando y deben saber las generaciones futuras”.

Juan Jacobo Bajarlía, (homenaje a Miguel Menassa en la Biblioteca Nacional , agosto 1995): “Estamos enfrente de una poesía que instaura los valores inalienables de la dimensión humana, una poesía en la que Miguel Menassa funda el objeto polisémico de un fervor que se hunde en las raíces del hombre para extraer las verdades absolutas o permanentes, como escribía Heidegger cuando definía la poesía como la fundación del ser por la palabra.”

Nicolás del Hierro: “Yo, un poeta de lenta elaboración, tengo, a fuerza de ser sincero, que descubrirme ante el torrente hermoso de quienes como tú escriben.”

Concepción Silva Belinzón (uruguaya): “Con un sistema poderoso de señales, Menassa consigue el hallazgo imprevisto de hoy y de siempre. y lo hace como culminación de toda aquella belleza, superando sus propios elementos, porque puede erigir en Cuerpo Poético las relaciones y correspondencias entre los seres y las cosas, el misterio y el sentido de su trabajo creador. Cuando leo sus libros, mis manos se llenan de estrellas. ”

Leopoldo de Luis (Premio Nacional de Literatura 1979) dice: “Hay dos clases de poetas: la del que requiebra a la poesía y la seduce con joyas verbales, y la del que se acuesta con ella, Menassa es de estos últimos.”

jueves, 14 de mayo de 2009

Reportaje fotográfico del recital poético musical de primavera

Recital poético musical de primavera

Colegio Mayor Nuestra Señora de África

13 de mayo de 2009


Miguel Oscar Menassa al inicio del recital


Recitando el poema “La patria del poeta”


Con el acompañamiento musical de Indios Grises


Con Juan Garrido Presidente de la Fundación Siglo Futuro


El poeta palestino Mahamouth Schowb y Menassa



Disfrutando del recital


El Director del Colegio Nuestra Señora de África, D. José Ramón Guerrero, el poeta Miguel Menassa y la subdirectora del colegio, Dña, Margarita Mifsut

miércoles, 13 de mayo de 2009

Recital poético musical de primavera

PRESENTACIÓN DEL RECITAL DE MIGUEL OSCAR MENASSA

Miércoles, 13 de mayo de 2009 a las 19 h, en el Colegio Mayor Nuestra Señora de África. c/Ramiro de Maeztu, 8. Metro: Metropolitano. Autobuses: 132, F y Circular.

Tengo el placer de presentar este acto, broche de oro del ciclo de clases POESÍA: UNA MANERA DE VIVIR, que gracias al colegio Mayor Nuestra Señora de África hemos podido llevar a cabo en sus instalaciones.

Agradecerles también a los participantes a dichas clases el entusiasmo y la colaboración en el desarrollo de las mismas y a todos ustedes por haber venido a compartir con nosotros este momento poético.

Miguel Oscar Menassa, que estará hoy, 13 de mayo de 2009 a las 19 h, con nosotros, es un poeta profundo y de versos, en la mayoría de los casos, sencillos. Ha pasado durante 50 años por la medicina, el psicoanálisis, la pintura y el cine, pero su mansión siempre fue la poesía, de la cual hoy nos dará una muestra.

En cuanto a la temática de su poesía, cuando uno se encuentra con su obra, podríamos decir que, en general, este escritor se ocupa de todo. No encontraremos argumentos o razones acerca de qué es o cómo se hace la poesía, sino el ejercicio vital de esa entrega.

LA POESÍA MIGUEL OSCAR MENASSA

Antonio Aliberti: “En MOM todo confluye en poesía, la poesía se justifica por sí misma.”

Alberto Luis Ponzo: Hay algo que se cumple en la poesía de Menassa, y es que escribe sobre lo que está pasando, pero no a cada uno de nosotros, sino lo que está pasando y deben saber las generaciones futuras.

Juan Jacobo Bajarlía: “Estamos enfrente de una poesía que instaura los valores inalienables de la dimensión humana, una poesía en la que Menassa funda el objeto polisémico de un fervor que se hunde en las raíces del hombre para extraer las verdades absolutas o permanentes, como escribía Heidegger cuando definía la poesía como la fundación del ser por la palabra.”

Nicolás del Hierro (acerca de Amores perdidos): “Yo, un poeta de lenta elaboración, tengo, a fuerza de ser sincero, que descubrirme ante el torrente hermoso de quienes como tú escriben.”

Concepción Silva Belinzón (poeta uruguaya): “Con un sistema poderoso de señales, Miguel Oscar Menassa consigue el hallazgo imprevisto de hoy y de siempre. Y lo hace como culminación de toda aquella belleza, superando sus propios elementos, porque puede erigir en Cuerpo Poético las relaciones y correspondencias entre los seres y las cosas, el misterio y el sentido de su trabajo creador. Cuando leo sus libros, mis manos se llenan de estrellas. ”

En el nº 6 de la revista Las 2001 noches, Leopoldo de Luis (Premio Nacional de Literatura 1979) dice: “Hay dos clases de poetas: la del que requiebra a la poesía y la seduce con joyas verbales, y la del que se acuesta con ella, Menassa es de estos últimos.”

martes, 12 de mayo de 2009

Cartas a mi mujer cuarenta y tres

UNA HORA DESPUÉS

Yo mismo soy el que no tolera todo lo que se transformó mi vida.
Yo mismo soy el que no tolera separarme de la gente para escribir, para pensar.
Yo mismo soy el que no tolera ganar y gastar tanto dinero en mantener mi propia inteligencia.
Yo mismo soy el que no tolera ser amado por tantas personas a la vez.
El psicoanálisis, también, habla para mí. Estoy contento.

Un pequeño sol ilumina todo el mar. Así me gustaría que fueran mis versos.

lunes, 11 de mayo de 2009

Cartas a mi mujer cuarenta y dos

30 DE ENERO DE 1998, MÁLAGA

-Tercera parte-

Oh, bella del mar, bella de las tinieblas, nadie te escuchará y, sin embargo, sólo habrá futuro, en tu voz que nadie escuchará.
Varón, creo que fui un varón, espléndido, en tus brazos.
Cuando ninguno de nosotros sabía conseguirse su pan para comer, tú me mirabas a los ojos y yo arañaba la corteza de la tierra y extraía todo el pan necesario y, después me quedaba mirando la lejanía y en el temblor de una noche cualquiera amaba, sin límites, la vida que vivía.

domingo, 10 de mayo de 2009

Cartas a mi mujer cuarenta y uno

30 DE ENERO DE 1998, MÁLAGA

Segunda parte

Le digo que me duele todo y, ella, plenamente, desnuda comienza a recitar en voz alta poemas de Vicente Aleixandre.
Me conmuevo, mientras me con-muevo no me duele nada. La miro de reojo por el espejo. Ella recita en voz alta… “Un paisaje de corzas suspendido” y detiene su respiración varios minutos hasta que yo la vuelvo a mirar de reojo por el espejo.
Ella lee cosas terribles, la misma muerte habla en voz alta por su voz. Aleixandre crece a medida que su voz se levanta más allá de los sonidos del mar.
Ella termina de leer y suspira, levemente, agitada. Se aclara la voz, pero siente latir en su propio sexo la carne alada del poema. Suspira y calla y lee en voz alta: “Así la muerte es flotar sobre un recuerdo. No vida…”
Déjame aquí, le dije, yo bajo en esta esquina.
Hoy basta de volar.
Volar eternamente es tan aburrido como no volar eternamente.
Las molestias han desaparecido, pero mantengo la sensación de no poder moverme. Ella lee en voz alta, tercamente, “no se evaden las almas…” y calla y suspira y yo me acuerdo haber bailado el tango con alegría, con mucho sentimiento, con todo el mundo metido en la muñeca.

viernes, 8 de mayo de 2009

Cartas a mi mujer cuarenta

30 DE ENERO DE 1998, MÁLAGA

Hoy he decidido, económicamente hablando, vivir 200 años y un temblor ha recorrido toda mi mirada futura.
Quería comunicarte que ese era mi deseo y esperaba que tú, también, desearas para la poesía lo mejor.
Ahorrar, no era ahorrar, era no gastar en fanfarronerías, en falsos reconocimientos. Yendo a lugares cada vez más caros, nos alejamos de nuestro pasado.
Los fantasmas raquíticos y sin documentos no pueden acceder a lugares cada vez más caros.
Con estas teorías me imagino que un rico puede terminar viviendo en una cloaca, sólo para alejarse de su pasado, de su familia. Qué barbaridad.

jueves, 7 de mayo de 2009

Cartas a mi mujer treinta y nueve

29 DE ENERO DE 1998, MÁLAGA

Mientras en el resto de España nieva, aquí está un poco nublado pero detrás de la ventana, escribiendo, mirando el mar y con una manta cubriéndome las piernas, todo parece verano, verano intenso, lujurioso verano. El mar está sereno y pequeñas barcas pescan pequeños peces, pero nada se mueve, todo es quietud en este mar, como en los crueles veranos de la pampa argentina.
Hago de cuenta, haber llegado a algún lugar y, por ahora, dejo de escribir.

martes, 5 de mayo de 2009

Cartas a mi mujer treinta y ocho

29 DE ENERO DE 1998, MÁLAGA

Querida Olga:
Moderación era, en definitiva, una manera de poder pensar en vivir 200 años.
El problema no era que los órganos o el alma no aguantaran. Lo que realmente pasaba era que no había dinero o nadie quería gastar su dinero en vivir 200 años.
Cuando haya dinero los órganos aguantarán y el alma será libre.

lunes, 4 de mayo de 2009

Cartas a mi mujer treinta y siete

28 DE ENERO DE 1998, MÁLAGA

-tercera parte-


Ahora escribo detrás de la ventana. Estoy desnudo y escribo con una pluma de ganso fabricada en serie.
Veo lucir mis partes morenas al sol.
Es invierno. Es invierno, me repito a cada instante, pero el dinero hace relativo todo clima, toda soledad.

domingo, 3 de mayo de 2009

Cartas a mi mujer treinta y seis

28 DE ENERO DE 1998, MÁLAGA

-segunda parte-

Tengo, francamente calor, esto es extraordinario. Estoy descalzo, en bañador y la parte superior de un pijama de tela invernal.
No tengo ninguna dimensión de mi grandeza como tampoco tengo ninguna dimensión de mi pequeñez. Y así voy por la vida, sin saber cuántos escalones subí y, tampoco, a qué abismos bajé.
El verdadero drama de mi vida es que nunca me pude dedicar plenamente, a la escritura, porque siempre tuve que mantener a alguien. Proveniente de capas populares de la población tuve siempre que trabajar el doble para conseguir la mitad.
Ahora, por fin, me doy cuenta que me hace bien vivir como escritor.
Follar y jugar se empequeñecen frente al mar, sin embargo, me conmovió sentir que podría festejar mi cumpleaños número 100 corriéndome en el mar alegremente, rodeado de mujeres extranjeras.
Cuando se nubla en el mar todo es peligroso. Pienso en esos grandes maremotos del alma que pueden ahogar el amor para siempre.
Darme cuenta que necesito el sol para vivir cambiará mi vida.
Desde hace unos días no me resulta difícil pensar ir en busca del sol. Algo así como una primavera permanente.
Si lo puedo hacer enseñaré a todo el mundo las virtudes del mar, del sol, de la escritura.

sábado, 2 de mayo de 2009

Cartas a mi mujer treinta y cinco

28 DE ENERO DE 1998, MÁLAGA
Todavía, a pesar de todo lo que trabajo, sigo pensando que, algún día, podré vivir sin trabajar. Es decir para que se entienda, tengo ilusiones que, algún día, dinero y trabajo no tengan nada que ver, eso quiero decir cuando digo vivir sin trabajar. Trabajar en sentido estricto es maravilloso, producir con los instrumentos precisos, transformaciones en una materia prima determinada.
El alma, por ejemplo, el lenguaje.
Hacer del acero piedra y de la piedra cántaro.
He aprendido, y he gozado con ello, que lo que tengo es una pequeña suerte que me ayuda a no perderlo todo, a ganar un pedazo. Esa es mi suerte, el resto lo tendré que hacer trabajando.
El sol me llama la atención, me hace bien, me gustaría vivir en el sol, adentro del sol, iluminando el mundo, haciendo del mundo luz.
Me dejo estar como los sapos o los cerdos, pero me siento un hombre trabajando por su libertad.
Un suave viento me hace sentir que estamos en pleno invierno. Esto de escribir al sol me parece un invento, más que verdadero, real.
Siento haber retrasado mi gloria más de 30 años pensando que yo era un hombre de ciudad y resulta que, ahora, me doy cuenta que, yo, soy un hombre de mar.
La presencia del mar, del sol, reordena toda mi vida de manera diferente, cambia, a veces, de manera radical mi pensamiento sobre las cosas.
Cerca del mar, garchar, follar, es lo menos importante de mi vida, cerca del mar mi único amor es la poesía.